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jueves, 27 de febrero de 2014

Alianza Pacífico: caballo de Troya de Washington

Como el histórico y famoso Caballo de Troya, Washington ha logrado formar la llamada Alianza Pacifico con la intención de destruir la integración latinoamericana que ha tomado fuerza en los últimos años.

Estados Unidos que durante más de un siglo ha tenido a la América Latina como su patrio trasero al imponer gobiernos dóciles y extraer para su beneficio las grandes riquezas de la región, trata de impedir que esos países se unan con el objetivo de defender riquezas naturales, soberanías, e independencias económicas y políticas.

La Alianza Pacífico es un bloque político-comercial, integrado por gobiernos de derecha, cuya fundación tuvo lugar en abril de 2011 en Lima, Perú cuando era presidente Alan García, y se consolidó en la reunión de Chile en junio de 2012.

A partir de ese momento, l os gobiernos neoliberales de la región, bajo la orientación de Estados Unidos se han agrupando con el objetivo de debilitar la unión e integración real de Latinoamérica.

Durante la VIII Cumbre del grupo, efectuada el 11 de febrero pasado en Cartagena de Indias, los mandatarios Juan M. Santos, (Colombia); Ollanta Humala (Perú), Sebastián Piñera (Chile) y Enrique Peña Nieto (México), firmaron el Protocolo Adicional al Acuerdo Marco, que baja a cero los aranceles del comercio entre los socios, al 92 % de productos y servicios.

El 8 % restante, referido a productos agropecuarios, se bajaran progresivamente hasta cero en 17 años, entre ellos el maíz, mientras el único producto que de común acuerdo quedó fuera del trato fue el azúcar, como material sensible.

En esa reunión quedó oficializada la entrada al grupo de Costa Rica, nación que paradójicamente acaba de ser nombrada presidenta Pro Tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), cuya última cumbre tuvo lugar, con gran éxito, en La Habana, Cuba.

Se estima que en un futuro cercano, el también gobierno neoliberal del presidente panameño Ricardo Martinelli, pase a formar parte de la agrupación.

Todos los analistas concuerdan en que desde la derrota sufrida por Estados Unidos durante la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata, Argentina, donde los presidentes Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Luiz Inacio Lula da Silva, impidieron la creación del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), Washington ha buscado desesperadamente hallar otras vías para volver a dominar económica y políticamente a la región.

De esa forma, aceleró los Tratados de Libre Comercio (TLC) con gobiernos afines de derecha y orientó crear la Alianza Pacífico en la que Washington aparece como “observador permanente”. Como afirma el refrán, el ojo del amo, engorda al caballo.

Bajo esa circunstancia, la Alianza Pacífico es la versión más refinada, y finamente pensada, para resucitar el ALCA sin la participación directa de Estados Unidos, pues sus fieles aliados, con el apoyo de los medios de comunicación occidentales, se encargan de impulsarla.

El empujón va más allá de las fronteras. Durante la reunión, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, llamó por teléfono al anfitrión Juan Manuel Santos para agradecerle la invitación como observador en el grupo y comunicarle que próximamente realizará visitas oficiales a Colombia y México. El círculo derechista se fortalece.

Todo esta ofensiva neoliberal ocurre cuando los países del sur del hemisferio americano han despertado de un largo letargo de sumisión a Estados Unidos y los vientos de integración e independencia genuina recorren la región.

En los últimos 12 años, surgieron organizaciones como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), PETROCARIBE, la Unión de Naciones del Sur (UNASUR), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y se reforzó el Mercado del Sur (MERCOSUR).

En el pensamiento y accionar de la Casa Blanca y de las compañías transnacionales, esos cambios no se pueden permitir.

Recordemos palabras del ex secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, en 2005, y del actual jefe de ese Departamento, John Ferry, en 2013.

El primero dijo en la Cumbre de las Américas en Argentina: “nuestro objetivo con el ALCA es garantizar a las empresas norteamericanas el control de un territorio que va del polo Ártico hasta la Antártica, libre acceso, sin ningún obstáculo o dificultad, para nuestros productos, servicios, tecnología y capital en todo el hemisferio”.

Por su parte, Kerry expresó a los medios de prensa, hace solo unos meses, que Estados Unidos veía a Latinoamérica como su traspatio.

Bajo ese derrotero, los peligros de desestabilización provenientes desde Estados Unidos, se ciernen sobre los gobiernos progresistas y nacionalistas de la región como esta ocurriendo actualmente en Venezuela, principal impulsora de la integración latinoamericana.

Mientras los participantes en la Cumbre de Cartagena acordaron impulsar el intercambio de bienes y servicios y el libre comercio como metas prioritarias, no hablaron de la satisfacción de las necesidades básicas de sus pobladores ni la disminución de la pobreza que padecen muchos de sus ciudadanos.

Pese a los cantos de sirena que se oyen en los medios de comunicación occidentales a favor de la Alianza, el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, la definió perfectamente: “parece estar puesta para bloquear esta mirada hermanada del continente, al haber nacido muy fuertemente vinculada a los intereses de Estados Unidos”.

Esperemos que gobiernos y pueblos progresistas de la región no se dejen arrebatar los logros obtenidos en la última década.

Por: Hedelberto López Blanch
Se publica con autorización del Autor y mediante una licencia de Creative Commons Respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Los zarpazos de los ahogados


A la larga, le van a encontrar la vuelta. Tanto que lo intentan, lo pueden lograr. Si alguien sospecha que esto es paranoia, tal vez tenga razón. Es posible que la mirada alarmista sobre los hechos de Venezuela esté teñida por un corazoncito que todavía conserva latidos revolucionarios. Quizá los opositores que marchan por las calles incendiando autos y edificios públicos, con sus armas dispuestas a disparar a quien se cruce no tengan malas intenciones. En todo caso, destituir a un presidente elegido democráticamente y pedir su cabeza a los gritos no sea algo tan grave para las instituciones. O tal vez uno se confunde: que una cadena internacional de noticias pida a gritos un golpe de estado en un país latinoamericano no necesariamente vulnere la soberanía. Claro, para llegar a estas conclusiones es necesario consustanciarse con la mirada imperialista y justificar sus intromisiones cuando el curso de los hechos no satisface su avidez hegemónica. Lo hemos visto: jamás han escatimado recursos para torcer el rumbo de la historia. Bombas, atentados, conspiraciones son las herramientas a las que apelan cuando alguna nación pretende escapar de su sombra. Y entonces, no importa nada la vida, la democracia, la libertad ni los derechos. 

Porque como Ellos son los autores del discurso único que estamos intentando desterrar desde hace un tiempo, pueden acomodar las cosas a su antojo. Que Leopoldo López esté preso por intentar derrocar un presidente es un atropello propio de la peor de las dictaduras. Está clara la paradoja: para defender los privilegios de la minoría vale todo, pero para resguardar los derechos de la mayoría, hasta un suspiro hiere la susceptibilidad de los gringos. Si el líder opositor venezolano con poco respaldo en las urnas gozaba de la libertad para conspirar y alentar la violencia fue gracias a un indulto que el dictador Hugo Chávez le concedió después del fallido intento de golpe de 2002. Si la revuelta hubiera triunfado, sus promotores no habrían dudado en fusilar a los funcionarios chavistas o, al menos, dejarlos presos de por vida. 

Para la visión hegemónica de las cosas, cualquier recurso es válido a la hora de destruir intentos transformadores. Sus exponentes torturan, asesinan, censuran, saquean pero consideran como un atropello que un conspirador esté preso. Ellos llaman disenso convocar a una revuelta o pedir la cabeza de un mandatario. Ellos dicen que mentir, distorsionar o manipular es libertad de expresión. Ellos llaman “democrático” a cualquier gobierno que empobrezca a su pueblo en pos de intereses corporativos. Ellos catalogan como “violencia” la reacción de los que intentan escapar de la opresión. Observar estas cuestiones con claridad ayudará a frenar los intentos del Imperio por ordenar su patio trasero. Los países suramericanos con proyectos populares están en peligro porque el Norte quiere exportar su crisis. 

Para que esto no ocurra, es necesario estar atentos y neutralizarlos. Y, sobre todo, comprender de una vez por todas que no desean el bien de todos. Detrás de sus airadas denuncias y su disfraz republicano se esconden las peores intenciones. Si están desesperados es porque ven amenazados los privilegios que han gozado durante décadas. Acá, allá y acullá. Y el Imperio está muy atento porque el Sur se está transformando. La equidad que se está construyendo es la refutación del modelo neoliberal que han defendido todo este tiempo porque la libertad de mercado que defienden es la mejor manera de condenar a los pueblos a la pobreza. 

A civilizar la barbarie
 
Como cualquiera puede comprobar, lo que insume una década construir, puede destruirse de un plumazo. De nada valen los logros si una consigna agorera triunfa en la malversada opinión pública. Un candidato aséptico con buena prensa puede conquistar voluntades con promesas pueriles. Sólo basta asegurar que los cambios profundos se pueden hacer sin molestar a nadie. Aunque parezca tentador, eso es imposible. El conflicto es inevitable para transformar las cosas en serio. Para reducir la inequidad, es necesario que los que más tienen renuncien a algunos de sus cuantiosos privilegios. Para que la redistribución se convierta en realidad, hace falta que los más ricos resignen una mínima parte de sus ganancias. 

Y aunque en estos diez años han ganado como nunca, los grandes empresarios quieren todavía más. El desenfreno en su avaricia se pone en evidencia con los porcentajes con que remarcan los productos. Ningún negocio garantiza porcentajes de tres y hasta cuatro dígitos. Menos aún en la comercialización de alimentos. Un productor recibe 50 centavos por cada kilo de cebollas, pero en el supermercado se vende a más de seis pesos. Eso es un abuso, una estafa, un acto de piratería que debería castigarse. Uno de los resultados positivos del programa Precios Cuidados es que ha puesto en debate la tasa de ganancia de productores y comerciantes, sobre todo de aquellos que gozan de una posición dominante. Y esto, más que libertad de mercado, exige mayor regulación por parte del Estado. 

Por eso, ante las denuncias presentadas en la Secretaría de Comercio por incumplimiento del acuerdo, La Presidenta y su equipo ya se han puesto a analizar una serie de medidas para combatir la concentración y la posición dominante en distintos sectores de la economía. El Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich señaló en estos días que “si la actitud de todos los sectores económicos fuera responsable y seria, no se generarían remarcaciones alevosas que exigen una intervención del Estado”. No son responsables ni serios, sino avaros, angurrientos, miserables. Tampoco son confiables, porque ni cumplen con un acuerdo firmado por ellos mismos. Con la impunidad que caracteriza al poderoso, se burlan de las autoridades y de los consumidores. 

En el Congreso, algunos legisladores ya están preparando algunos proyectos de ley para que las multas no sean frenadas por la servil protección que brindan algunos jueces. Otros están considerando la revisión de la ley de abastecimiento, para neutralizar una herramienta de especulación y desestabilización. En una semana, CFK inaugurará las sesiones ordinarias y quizá en su discurso, presente todas las iniciativas para dejar a estos conspiradores sin armas para alterar nuestra vida. A lo mejor incluye algún proyecto para limitar los porcentajes de ganancias o para impedir que con agregados mentirosos encarezcan los productos tradicionales. Como no se puede confiar en ellos, hay que limitar sus posibilidades tramposas. 
Algunos se escandalizan porque consideran que lo mejor para la economía es la libertad de mercado. Por eso llaman autoritario a todo gobierno que esboce algún intento de regulación, como si esa libertad fuera un derecho constitucional. No lo es, por supuesto: apenas significa una mirada sobre el mundo económico. Esa libertad es una hacedora de desigualdad; la única libertad que propaga la opresión. Asociar ‘libertad’ a ‘mercado’ debería estar prohibido en todas las constituciones. Y hay otra libertad sobre la que habría que debatir en profundidad. La libertad de expresión –patrimonio exclusivo de los medios dominantes- termina siendo libertinaje vociferante. También son peligrosos, destituyentes, atroces. Si no fuera por ellos, todo sería más fácil. Gracias a ellos, gobiernan los que nunca son votados. Pero los hechos demuestran que estamos en el buen camino y que ellos están equivocados. Por eso su desesperación. Por eso nuestra tranquilidad, la de la segura victoria, la del mejor futuro. 

Por: Gustavo Rosa.
Publicado en: apuntesdiscontinuos.blogspot.com.ar

martes, 25 de febrero de 2014

El sueño del Reverendo

El 15 de enero se celebra oficialmente -desde 1983- en los Estados Unidos (Presidencia de Ronald Reagan) el nacimiento de Martin Luther King Jr, y por tal motivo día feriado el tercer lunes del mes de enero. En este 2014 es el 20 de enero. Al reverendo Luther King le otorgaron el Premio Nobel de la Paz (1964), Medalla Presidencial de la Libertad (1977, póstumo), Medalla de Oro del Congreso de los Estados Unidos (2004, póstumo) y tiene una monumental estatua en Birmigham, Alabama.

Luther King nació en Atlanta, Georgia en 1929 hijo del reverendo de su mismo nombre. Y fue asesinado en Memphis, Tennesse el 4 de abril de 1968. Estudió Sociología en Morehouse College, y, realizó en Boston University un doctorado en Teología. En 1955, después de conseguir su doctorado, se mudó a Montgomery, Alabama, para dedicarse a la labor de predicador Bautista (Convención Nacional Bautista Progresista).

Luther King vio cómo en el sur los afroamericanos debían, por ley, viajar de pie en los autobuses en lugar de ir sentados. Tampoco podían entrar en determinados establecimientos, como hoteles y restaurantes. Predominaba la segregación racial en el Sur.

Los derechos consagrados en la Declaración de Independencia de 1776, la Constitución y la Declaración de los Derechos del Hombre de 1791, documentos fundacionales de la nación norteamericana, no incluían a los esclavos, los negros libres, ni los indios, eran para los blancos con propiedad.

En 1865 tras la derrota del Sur esclavista en la Guerra Civil, bajo la presidencia de Lincoln se abolió la esclavitud, pero se instauró la segregación racial. Surgió el KKKLAN en el Sur para “poner al negro en su lugar” y también a los blancos que apoyaran a los negros y para ello utilizaban el terror, el linchamiento para dar escarmiento público.

La brutalidad de la segregación legalizada en los Estados del Sur, la carencia de derechos civiles, las condiciones de vida, educación y salud, violaban los derechos del individuo y se fue organizando el movimiento negro con objetivos y tendencias diferentes. Pedir reformas, regresar a África, usar la violencia, conquistar el poder para establecer un poder negro, y manifestaciones pacíficas. Luther King lideró esta tendencia, más cercana a su formación religiosa e influenciada por el pensamiento de Ghandi.

Luther King, activista de los derechos civiles desde muy joven, organizó y llevó a cabo diversas actividades pacíficas reclamando el derecho al voto, la no discriminación y otros derechos civiles básicos para la gente negra de los Estados Unidos. Entre sus acciones más recordadas están el boicot de autobuses en Montgomery, en 1955; su apoyo a la fundación de la Southern Christian Leadership Conference (SCLS), en 1957 (de la que sería su primer presidente).

Su liderazgo se manifestó en la convocatoria para la Marcha sobre Washington D.C. por el Trabajo y la Libertad, el 23 de agosto de 1963 a la que acudieron más de 250.000 personas para pedir que se aprobaran las leyes de los derechos civiles. Al final de la cual pronunciaría su famoso discurso “Yo tengo un sueño” "I have a dream" que contribuyó a extender por todo el país la conciencia pública sobre el movimiento de los derechos civiles y consolidaría su liderazgo. “Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: ´Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales´ ".

Expuso las aspiraciones del pueblo afroamericano, que se reconociera que todos los seres humanos tienen derecho a igualdad de condiciones sin importar el color de la piel, la raza, la etnia, género, las creencias religiosas y políticas, ni el estrato social o el nivel de educación. Pero también expresa la aspiración a tener una nación mejor en que la fraternidad rigiera en la sociedad norteamericana, cesara la guerra: “Ahora, he elegido predicar de la guerra en Viet Nam (…) porque llega un momento en que el silencio se convierte en traición”. Como pastor de la iglesia bautista desarrolló una labor crucial en el movimiento pacifista contra la guerra de Viet Nam y la pobreza en general. Afirmaba: “Hemos aprendido a volar como los pájaros del aire, hemos aprendido a nadar como los peces de los mares, y aún no hemos aprendido a caminar sobre la Tierra como hermanos y hermanas”.

En la conmemoración del Día: “es mejor no tocar las maldiciones olvidadas.”

El FBI tenía registrado a los líderes del movimiento pacifista contra la guerra de Viet Nam, a los comunistas y a los de los movimientos sociales entre ellos al movimiento por los derechos civiles. Luther King fue a la cárcel en varias oportunidades, se consideraba una amenaza al sistema, entonces se usaba el término “extremista” en lugar de terrorista. Al respecto se preguntaba: “¿Seremos extremistas por la preservación de injusticia o por la extensión de la justicia?" "No soy negro, soy hombre."

El Reverendo ya no es un peligro, está muerto, lo asesinaron. Y hasta tiene un día festivo y una estatua. Los racistas blancos norteamericanos fueron más intolerantes que los racistas sudafricanos que dejaron al menos a Nelson Mandela asumir el poder. De ambos se dicen verdades a medias, se dibuja una mística imagen, se les castra el filo revolucionario a estos luchadores negros. Se enfatiza el otorgamiento de los Nobeles NO por sus luchas contra el apartheid Made in USA y el sudafricano, semejantes en la crueldad y la misma esencia. En los dos gladiadores negros de la libertad se eleva a verdad y mérito absoluto la renuncia a la violencia. Se omite que sufrieron prisión, que eran considerados terroristas y que el FBI y la CIA ordenaban el tratamiento a seguir.

Fidel no tiene el Nobel de la Paz, pero ha realizado “un sueño”, el más urgente del reverendo Martin Luther King y también el de Mandela: “el de ayudar a los demás”, el ejercicio de la solidaridad humana.

El Dr. Carrizo, el rector fundador de la ELAM, decía que Fidel tenía el Nobel de la Esperanza, que le otorgan los humildes, las víctimas de la pobreza, de los huracanes George y Mitch, de los terremotos de Perú, Chile, Pakistán, Haití; de los que reciben atención médica cubana cada día en decenas de países considerados “rincones oscuros” del mundo. Tiene el Nobel de la Esperanza, de la Solidaridad, que le otorgan los más de 20 mil egresados de la ELAM que andan y desandan el tiempo y la geografía en más de 100 países.

Fidel inspira y lidera un ejército de batas blancas que han librado a miles y miles de hombres y mujeres de la muerte, de la pesadilla de la ignorancia, y ha hecho una Operación Milagros que ha dado luz a los ojos. Para el pueblo haitiano si bien Fidel no es un Dios es más que un Hombre. Para los egresados norteamericanos de la ELAM Fidel ha realizado el gran sueño del Reverendo, el de la fraternidad humana de “ayudar a los demás”. Para nosotros Fidel también ha realizado el sueño martiano y el propio: echar su suerte con los pobres de la tierra.

“El Señor no hizo distinción entre el negro y el blanco, todos somos iguales”. "Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano", afirmaba Luther King.

Reverendo, no descanse en paz porque los elegidos pueden ser olvidados y aún más tergiversados.

Reverendo, su Sueño aún necesita desvelo.



Dra. Gloria M. León Rojas. (Historiadora, miembro de la UNEAC, UNHIC y ADHILAC)

Cuba ocupa una página de oro en la historia de Namibia - Entrevista a Jerobeam Shaanika Embajador de Namibia

La República de Namibia a partir del 21 de marzo de 1990 cuando alcanzó su independencia, se ha convertido en un ejemplo a seguir para los países del continente africano, por la tranquilidad existente en esa nación lejos de cualquier atisbo de violencia, y por los avances económicos y sociales obtenidos por el pueblo. 

Tras largos años de lucha, contra colonialistas alemanes, ingleses y sudafricanos, (estos últimos implantaron el inhumano régimen del apartheid) Namibia se alza hoy como un faro de luz ubicado en el suroeste de África. 

Con Cuba tienen un extenso historial de amistad y colaboración que comenzó años antes de la independencia. 
Esos fueron los principales motivos para que entrevistara al embajador de esa nación en la Isla, Jerobeam Shaanika. 

l.- ¿Cómo marcha la economía de Namibia

Shaanika.- La economía descansa básicamente en cuatro pilares: la minería, la agricultura, la pesca y el turismo.
La minería proporciona alrededor de una quinta parte del producto interno bruto (PIB) y los mayores ingresos en moneda extranjera. El país es muy rico en recursos naturales, con algunos que solo existen bajo su suelo. Se explotan principalmente diamantes, uranio, oro, plata, zinc, cobre, plomo, estaño, mármol, granito y piedras semi-preciosas.

El segundo sector económico es la agricultura que genera una pequeña parte del PIB, pero brinda más de la mitad de todos los puestos de trabajo de la población. Se caracteriza por los bajos salarios debido a que cerca de las 4 000 granjas pertenecen en su mayoría a los agricultores blancos que se dedican a la cría extensiva de ganado bovino y caprino y exportan la carne a Sudáfrica. Por las condiciones de aridez y la falta de agua en casi todo el país, solo se cosecha en la región de Otavi-Tsumeb, cerca de Mariental en la Presa de Hardap y, como agricultura de subsistencia, en la antigua región de Ovamboland alrededor Oshakati, donde se cultivan mijo y maíz.

En cuanto a la pesca, las aguas costeras de Namibia estan repletas de peces. En los años setenta fueron sobreexplotadas ilegalmente por flotas extranjeras. Pero en 1990, Namibia proclamó una zona de 200 millas náuticas donde solamente las empresas de Namibia están autorizadas a pescar. Desde entonces, la industria de procesamiento del pescado y fábricas de conservas, se ha convertido en un importante contribuyente económico con buenas tasas de crecimiento. Emplea a más de 15 000 personas, principalmente en Walvis Bay y Luederitz. La mayor parte de la captura se exporta a España y Japón.

En el sector del turismo también se registra una considerable tasa de crecimiento desde la independencia de Namibia. Parte de esos ingresos se revierten en la conservación de la naturaleza. El número anual de visitantes se acerca a un millón. Una tercera parte de los visitantes proviene de Sudáfrica. Los alemanes tienen el segundo lugar, seguidos por británicos, italianos y franceses.

Tenemos grandes desafíos para el futuro como son los problemas de la sequía en el país, la distribución desigual de los ingresos, la necesidad de incrementar las producciones agrícolas y las mineras, entre otras.

Las autoridades de Namibia reconocen estos problemas y han hecho hincapié en la necesidad de aumentar las producciones nacionales y de los servicios, especialmente en los sectores de logística y transporte.

2.- ¿Cómo evalúa las relaciones con Cuba y cuáles son las proyecciones futuras?

Shaanika.- Las relaciones bilaterales entre Cuba y Namibia son muy fuertes y estan unidas por lazos de amistad forjados durante la lucha de liberación por la independencia de Namibia. Estamos muy agradecidos a Cuba por ayudarnos a alcanzar la libertad y la independencia. Nuestros lazos de amistad se escriben con la sangre de los mártires de las respectivas revoluciones. Los cubanos y los namibios lucharon juntos codo con codo en Angola como hermanos y hermanas, y derrotaron al ejército del apartheid de Sudáfrica en la batalla de Cuito Cuanavale. La asistencia prestada a Namibia no estaba condicionada por ningún tipo de ganancia o intercambio material, sino puramente por motivos humanitarios.

Después de la independencia, Cuba continuó proporcionando conocimientos técnicos en los campos de la salud, la agricultura, la acuicultura, la planificación física y otros.
Namibia continúa expresando su solidaridad con Cuba y exige la eliminación del bloqueo económico y financiero impuesto unilateralmente por Estados Unidos. En septiembre del año pasado, el Parlamento de Namibia aprobó una moción exigiendo la liberación incondicional de los cinco.

Puesto que este país caribeño ha educado a muchos namibios en la Isla de la Juventud, pensamos colocar una inscripción para recordar a las generaciones futuras lo que Cuba ha hecho por Namibia y África. Cuba ocupa una página de oro en los anales de la historia de Namibia, África Austral, de todo el continente africano y de la humanidad.

En diciembre de 2013, se hizo el último traslado de los animales donados por Namibia para el zoológico cubano. Este fue uno de los puntos en los intercambiados entre el presidente Hifikepunge Pohamba y el presidente Raúl Castro.

El Ministro de Educación de Namibia, Dr. David Namwandi, acaba de participar en el evento Universidad 2014 y sostuvo numerosas entrevistas con su homólogo cubano y otras personalidades.
En la última semana de febrero estamos preparando la visita del Primer Ministro namibio, Hage Geingob.
El futuro de las relaciones bilaterales descansa sobre un fundamento sólido, y no tengo ninguna duda de que las nuevas generaciones de Cuba y Namibia seguirán construyéndolas sobre sólidos cimientos.

Durante mi estancia en La Habana, como embajador, trabajaré con ahínco para fortalecer aún más las relaciones de amistad y hermandad entre Namibia y Cuba y que se solidifique las actividades comerciales entre ambas naciones con nuevas vías de cooperación.

3.- ¿Cómo marchan los preparativos para las próximas elecciones generales? 

Shaanika.- Namibia esta preparando elecciones para la Presidencia y la Asamblea Nacional a finales de este año. En estos momentos estamos ocupados en el registro de los votantes, mayores de 18 años, para que puedan ejercer el sufragio. La embajada esta registrando namibios que residen en Cuba. Los requisitos son documentos o prueba de ciudadanía nacional.

Por: Hedelberto López Blanch
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miércoles, 19 de febrero de 2014

Piero Gleijeses envía carta al presidente Obama

Piero Gleijeses, historiador.

Piero Gleijeses es profesor de Política Exterior de Estados Unidos en la Facultad de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins. Su libro más reciente es Visiones de Libertad: La Habana, Washington, Pretoria y la Lucha para el África Meridional, 1976-1991, Chapel Hill, 2013. Es autor de El Ritmo Cubano: Cosmovisión de Castro, Seagull Books, 2009; Misiones Contradictorias: La Habana, Washington y África, 1959-1976. Chapel Hill, 2002; Esperanza Rota: La Revolución Guatemalteca y los Estados Unidos, 1944-1954, Princeton, 1992; La Crisis Dominicana: La Revuelta Constitucionalista de 1965 y la Intervención Americana. Baltimore, 1978 (edición revisada: La Esperanza Desgarrada: la Rebelión Dominicana de 1965 y la Invasión Norteamericana, República Dominicana, 2012).

CARTA AL PRESIDENTE OBAMA
3 de Febrero, 2014

Señor presidente,

No le hablaré de los errores jurídicos del juicio contra los Cinco Cubanos. Estos errores son muy conocidos y otros han escrito sobre ellos. Los Cinco fueron condenados por un tribunal de opereta a largas penas a causa de los crímenes de Fidel Castro.

¿Cuáles son estos crímenes?

Por cierto, no tienen nada que ver con el estado de la democracia política en Cuba. Estados Unidos tiene muy buenas relaciones con el gobierno de Arabia Saudita y, como usted sabe, allá no existen libertades políticas; de hecho, ni siquiera hay libertad de religión y los derechos de las mujeres son severamente cercenados.

El crimen de Fidel Castro – por el cual los Cinco tienen que pagar – es evidente: él ha humillado a los Estados Unidos. Tal como lo dijo un ex-embajador británico en Cuba, Castro es “todavía un hueso metido en la garganta de los americanos. Ha desafiado y ridiculizado a la única superpotencia del mundo, y eso no se le perdona.”[1]

¿Donde es que los hermanos Castro desafiaron a los Estados Unidos? Uno de los lugares más importantes es África meridional. Yo estoy seguro de que usted se dio cuenta de esto en su reciente viaje a Suráfrica cuando fue testigo del cariño con el cual el pueblo surafricano recibió a Raúl Castro. Y escuchó las palabras del presidente del Congreso Nacional Africano: “Ahora vamos a presentar a un líder que viene de una pequeña isla, de un pueblo que nos liberó, que luchó por nosotros… el pueblo de Cuba.”

Sin embargo, cuando los cubanos luchaban por la liberación del pueblo de Suráfrica, sucesivos gobiernos americanos hacían todo lo posible para impedírselo.

En octubre de 1975, los surafricanos, alentados por el gobierno de Gerald Ford, invadieron Angola para aplastar el Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA), de izquierda. Cuba reaccionó, enviando 36,000 soldados a Angola. Para abril de 1976, los cubanos habían empujado a los surafricanos fuera del territorio angolano.

La victoria surafricana en Angola hubiera apretado la garra de la dominación blanca sobre los pueblos de África Austral. Fue un momento definitorio. Fidel Castro envió sus tropas a Angola por su compromiso con lo que él ha llamado “la causa más bonita de la humanidad,”[2] la lucha contra el apartheid. Como Kissinger observó más tarde, Castro “era probablemente el más genuino líder revolucionario entonces en el poder.”[3]

La ola desatada por la victoria cubana en Angola se esparció sobre Suráfrica. Mandela recordó más tarde, que se enteró de la victoria cubana en Angola mientras estaba encarcelado en Robben Island. “Yo me encontraba en prisión cuando por primera vez escuché de la ayuda masiva que las fuerzas internacionalistas cubanas le estaban dando al pueblo de Angola. … Nosotros en África estamos acostumbrados a ser víctimas de otros países que quieren desgajar nuestro territorio o subvertir nuestra soberanía. En la historia africana no existe otro caso de un pueblo que se haya alzado en defensa de uno de los nuestros.”[4]

Esta victoria cubana sobre el apartheid significó una derrota y humillación para Estados Unidos. Enfurecido, el gobierno de Ford puso fin a las conversaciones que había estado llevando con Cuba para normalizar las relaciones.

También el presidente Carter dijo que no habría normalización de las relaciones hasta que Cuba sacara sus tropas de Angola – a pesar de que hasta la CIA reconocía que las tropas cubanas eran “necesarias para preservar la independencia de Angola” contra la continua amenaza representada por Suráfrica.[5] En junio de 1980, los surafricanos lanzaron otra gran ofensiva, avanzando más de 100 millas dentro de Angola, parando solo a 30 millas al sur de la línea de defensa cubana que protegía al país. El Consejo de Seguridad de la ONU respondió con una resolución condenando duramente la invasión, y el representante de EE.UU. en el Consejo no escatimó palabras en su discurso criticando a Suráfrica. Sin embargo, cuando llegó el momento de votar se abstuvo porque la resolución incluía palabras que sugerían que si Suráfrica lanzaba otro ataque contra Angola el Consejo de Seguridad podría imponer sanciones contra ella.

Estoy seguro, señor presidente, que usted puede apreciar la ironía. Estados Unidos mantenía un gran número de tropas en Italia, Alemania Occidental y Turquía – países que en 1980 no enfrentaban ninguna amenaza militar inmediata de parte de la Unión Soviética, y sin embargo Jimmy Carter le negaba a los angolanos el derecho de tener tropas cubanas para proteger a su país de una muy real amenaza surafricana.

Castro se negó a inclinarse a las exigencias de Carter – es decir, sacrificó la posibilidad de normalizar las relaciones con Estados Unidos (y lograr el levantamiento del embargo) para proteger a Angola del régimen del apartheid.

De 1981 a 1987, los surafricanos lanzaron por oleadas, invasiones en el sur de Angola, alentados por el amistoso gobierno de Reagan. La guerra estaba en un punto muerto hasta noviembre de 1987, cuando Fidel Castro decidió expulsar a los surafricanos fuera del país de una vez por todas. Su decisión fue provocada por el hecho de que el ejército surafricano había acorralado a las mejores unidades del ejército de Angola en una ciudad de la Angola meridional, Cuito Cuanavale. Y esto fue posible porque Washington se estremecía en el escándalo de Irán-Contra. Antes de estallar el escándalo Irán-Contra a fines de 1986, que debilita y distrae al gobierno de Reagan, los cubanos temían que Estados Unidos podría lanzar un ataque contra su patria. Por lo tanto, no estaban dispuestos a agotar sus reservas de armas. Pero el Irán-Contra melló los colmillos de Reagan, y le permitió a Castro enviar a Angola los mejores aviones, pilotos y armas antiaéreas de Cuba. Su estrategia era romper la ofensiva sudafricana contra Cuito Cuanavale en el sureste y luego atacar por el suroeste, “como un boxeador que con la mano izquierda lo mantiene y con la derecha lo golpea.”[6]

El 23 de marzo de 1988, los surafricanos lanzaron el asalto de mayor envergadura contra Cuito Cuanavale. Fue un fracaso absoluto. El Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos señaló, “La guerra en Angola ha tenido un giro dramático y– por lo que respecta a los surafricanos — no deseado.”[7]

La mano izquierda de los cubanos había bloqueado el golpe de Suráfrica, mientras que su mano derecha se estaba preparando para noquearlo: poderosas columnas cubanas avanzaban hacia la frontera de Namibia, empujando a los sudafricanos al repliegue. Los MIG-23 cubanos comenzaron a volar sobre el norte de Namibia.

Entre los soldados cubanos que avanzaron hacia la frontera con Namibia, iban dos jóvenes que hoy son conocidos en todo el mundo, Fernando González Llort y Gerardo Hernández Nordelo. Diez años atrás, René González Sehwerert también combatió en Angola. Estos tres hombres, junto a Ramón Labañino Salazar y Antonio Guerrero Rodríguez, son los cinco cubanos en defensa de quienes yo le estoy escribiendo.

Documentos de Estados Unidos y de Suráfrica demuestran que los cubanos ganaron la ventaja en Angola. Los cubanos exigieron que Pretoria retirara incondicionalmente sus tropas de Angola y permitiera elecciones supervisadas por la ONU en Namibia. El Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos advirtió que si Sudáfrica se negaba, los cubanos tenían la capacidad “para lanzar una poderosa ofensiva en Namibia.” Los surafricanos reconocieron su dilema: si se negaban a las demandas cubanas, corrían “el riesgo real de involucrarse en una guerra convencional a gran escala con los cubanos, cuyos resultados son potencialmente desastrosos.” Las perspectivas de los generales surafricanos era sombría: “Debemos hacer todo lo posible para evitar una confrontación.”[8]

Pretoria capituló. Aceptó las demandas de los cubanos y se retiró incondicionalmente de Angola y aceptó elecciones supervisadas por la ONU en Namibia.

La victoria cubana repercutió más allá de Namibia y Angola. En palabras de Nelson Mandela, la victoria cubana “destruyó el mito de la invencibilidad del opresor blanco… [y] sirvió de inspiración al pueblo combatiente de Suráfrica. … Cuito Cuanavale marca el viraje en la lucha para librar al continente y a nuestro país del azote del apartheid.”[9]

Señor presidente, usted estuvo presente en el servicio fúnebre de Mandela, y celebró su legado. Usted vio la reacción del pueblo surafricano hacia Raúl Castro y Cuba. Es cierto, que Cuba cambió el curso de la historia en África austral a pesar de los esfuerzos enconados de Washington para impedirlo. Al hacerlo, Cuba ofendió y provocó a los Estados Unidos – no solo a Ford y a Reagan sino también a Carter, autodefinido campeón de los derechos humanos. En la mente de los americanos, Cuba fue el agresor y Estados Unidos estuvo, como siempre, actuando con generosidad. Como lo ha señalado la historiadora estadounidense Nancy Mitchell, “nuestra memoria selectiva no solo sirve a un propósito, sino también tiene repercusiones. Crea un abismo entre nosotros y los cubanos: compartimos un pasado pero no tenemos recuerdos comunes.”[10]

Ojalá, Señor presidente, lo que usted vio en Suráfrica pueda inspirarlo a vencer la brecha y entender que en este pleito entre los dos países, Estados Unidos no es la víctima y, que los Cinco Cubanos son, simplemente, presos políticos.


Piero Gleijeses

[1] Leycester Coltman, The Real Fidel Castro, New Haven, 2003, p. 289.
[2] “Indicaciones concretas del Comandante en Jefe que guiarán la actuación de la delegación cubana a las conversaciones en Luanda y las negociaciones en Londres (23-4-88),” p. 5, Centro de Información de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, La Habana.
[3] Henry Kissinger, Years of Renewal, New York, 1999, p.785.
[4] Nelson Mandela, 26 de julio de1991, Granma (La Habana), 27 de julio de 1991, p. 3.
[5] CIA, “Angola Cuba: Some Strains but No New Developments,” 9 de abril de 1979, Central Intelligence Agency Records Search Tool, National Archives, College Park, MD.
[6] “Transcripción sobre la reunión del Comandante en Jefe con la delegación de políticos de Africa del Sur (Comp. Slovo) efectuada en el MINFAR el 29.9.88,” p. 16, Centro de informacion de las Ferzas Armadas Revolucionarias, La Habana.
[7] US Joint Chiefs of Staff, 15 de abril de 1988, National Security Archive, Washington DC.
[8] US Joint Chiefs of Staff, 28 de julio de 1988, ibid.; Mike Malone a A. Jacquet, en Jacquet a Pik Botha, 20 de julio de 1988, SWA/Angola, v. 2, Department of Foreign Affairs, Pretoria; General Jannie Geldenhuys, “Samevatting van notas mbt SAW-operasies in Suid-Angola,” 23 de agosto de 1988, H SAW, gr. 4, box 160, Department of Defence, Documentation Centre, Pretoria.
[9] Nelson Mandela, 26 de julio de 1991, Granma, 27 de julio de 1991, p. 3.
[10] Nancy Mitchell, “Remember the Myth,” News and Observer (Raleigh), 1 de noviembre de. 1998, G5.

Kada día somos más agradece especialmente a la Sra Gloria Léon, el hacernos llegar este material.

La capital de los patricios

Irresponsable, cínico, simplista. Como siempre, el Jefe de Gobierno porteño sorprende con todo esto y mucho más. Y uno no se explica qué le vieron sus votantes. Quizá, muchos de ellos estén padeciendo la angustia de no encontrar un lugar en la escuela pública para sus hijos como consecuencia de las políticas privatistas de Mauricio Macri. Nunca imaginaron, al introducir el voto amarillo, contenedores disfrazados de aulas o separadores de cartón prensado en medio de los pasillos de un edificio histórico. La falta de imaginación se suplanta con la información, vale aclarar. El Alcalde Amarillo no esconde nada ni pretende disimular sus intenciones. Quien se sorprenda por los conflictos originados por la inscripción on line y la falta de vacantes, seguramente estaba mirando otro canal. O, mejor dicho, los canales que sólo existen para acomodar a alguien como él en el sillón presidencial

A la vez que las partidas presupuestarias para la educación pública sufrieron periódicos recortes, las sumas destinadas a los colegios privados fueron creciendo en cada ciclo lectivo. Cierre de cursos, falta de mantenimiento, casi nula construcción de nuevas escuelas, mientras afirma una y otra vez su preocupación por la educación pública. Eso es hipocresía. Por eso, lo que hoy ocurre con más de 10 mil chicos en la CABA –que a pocas semanas del inicio de clases no saben dónde van a estudiar- no es imposibilidad, descuido o negligencia, sino producto de la peor de las intenciones: provocar descontento y favorecer nuevamente a los privados.

Los medios, los funcionarios del PRO y él mismo se encargan de echar culpas al Gobierno Nacional, aunque nada tenga que ver con el asunto. Siempre la culpa será de Cristina y su séquito de aplaudidores. Un recurso cuasi infantil de demonización. Lo importante es enojar a la gente para que empuñe sus cacerolas en contra del kirchnerismo y facilitar su camino a la presidencia en 2015. Su única manera de llegar es caminando sobre las ruinas del país que sólo existen en su limitada mente y el descontento injustificado de una minoría despectiva. A no asustarse: Macri es demasiado clasista para representarnos a todos y muy porteño para gobernar a todo el país. Macri es un neo patricio despojado de valores patrióticos. ¿Cómo solucionará esta crisis escolar? Como mejor sabe hacerlo. Ante la falta de lugares, derivará alumnos a los colegios privados y becará las cuotas. El plan perfecto para desviar recursos y beneficiar a sus amigotes

Un capítulo aparte merece una de sus últimas fases, aunque no le dedicaremos demasiado espacio. Ante un grupo de vecinos, Mauricio Macri dijo "son todos chorros los que nos gobiernan". Sin embargo, él es el único gobernante a las puertas de dos juicios orales, postergados al infinito por los jueces del círculo rojo. Pero, además del cinismo y la puerilidad que ostenta esta frase, subyace una constante: nunca se piensa como gobierno, sino como gobernado; ni siquiera se siente Estado. Una negación que se nota, sobre todo en sus constantes vacaciones. Una gestión más apoyada en el marketing que en la acción, cuyo único objetivo es facilitar negocios más que concretar una ciudad para todos, a la que muchos no son bienvenidos.

Una ciudad en donde todo pasa

Quizá sea porque es la capital del país y allí confluyen los intereses más insospechados o porque los medios generan los contenidos para que todo así lo parezca. Pero a la distancia, parece que en la CABA se concentran los actos más abyectos. Especulaciones, conspiraciones, escaramuzas. Todos los protagonistas parecen estar allí, en ese escenario dispuesto para entretenernos a todos. Allí parecen pasar las cosas más interesantes, las más dramáticas, las más absurdas. Tal vez sea así en todas las capitales del mundo, pero ésta es la nuestra, la que parece comandar el ánimo, los humores y los destinos de la Nación.

Mientras los rescoldos se niegan a apagarse después de diez días de trabajo esforzado de los bomberos y varios de lluvias, la tragedia de Barracas promete estar durante más tiempo en el interés informativo. Las imágenes tomadas por las cámaras de Iron Mountain inducen a pensar en la intencionalidad del incendio que se llevó diez vidas de manera inexplicable. Más que guardar archivos, esta empresa parece dedicada a transformar en humo documentos bastante comprometedores. La investigación empieza en la zona del siniestro y las pistas conducen a las oficinas del Gobierno de la CABA. Cuando comenzó el incendio, Macri viajó con sigilo hacia Villa La Angostura. Igual que en los tiempos de los apagones, también estaba allí. Como si fuera una maldición. Seguramente, si se quedara más, la ciudad estaría espléndida.

Y en esa ciudad parecen también darse los aumentos desproporcionados en los precios. No se dan por designio divino o como consecuencia funesta del alocado clima que se ha instalado. No, es avaricia desaforada, angurria incontenible, voracidad rapaz. Rapacidad voraz que ordena incumplir los acuerdos firmados, esconder mercadería, confundir al comprador, multiplicar el lucro. Las sanciones millonarias repartidas por las autoridades apuntan a desalentar estas mezquinas arremetidas. 

Ya lo advirtió La Presidenta y algunos de sus funcionarios: que no vengan algunos jueces  serviles a diseñar cautelares a medida. Si algo así ocurre, sus rostros deberán convertirse en afiches. Porque eso que hacen para proteger los intereses de una minoría destructiva no es justicia, sino servilismo. Pero ahora hay ciudadanos que se unen al colectivo que se ha animado a perderse en el laberinto selvático de las góndolas. Una aventura apasionante que puede detener el saqueo empresarial. Y el primer viernes de apagón de consumo, Macri provocó por twitter: en su mensaje, relató que había salido de compras a un súper. Para que no haya confusiones: puede comprar cuando quiera y donde quiera, pero ¿por qué ostentar tanto desprecio hacia los intereses de todos?

Por esto y mucho más, esa ciudad parece estar enloquecida y no es muy alocado suponer que puede contagiarnos a todos. Algo hay que hacer. Algunas semanas atrás, el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, sugirió la posibilidad de trasladar la Capital Federal al norte del país. Una mudanza soñada pero cada vez más difícil desde el punto de vista material. En realidad, no hace falta semejante parafernalia para hacer que el país sea más federal. En estos diez años de proyecto K, la mirada hacia el resto del país ha sido más extensa que en las gestiones anteriores, aunque todavía falta para revertir tantas décadas de atraso. Sin embargo, todo arranca y termina allí. El bache de una de sus calles es el bache de todos. Y aunque algunos intentan mirar más allá de la emblemática General Paz, la miopía se acrecienta y a los pocos kilómetros, los párpados caen con pesadez.

 Si en la CABA y en provincia de Buenos Aires se concentra casi un 40 por ciento de la población, hay un 60 que se distribuye por todo el territorio nacional. Un montón de gente que ya se aburrió del espectáculo que ofrecen. Hay que encontrar la manera de trasladar la Capital sin mover un solo ladrillo. Un símbolo, un rasgo cultural que debemos transformar para construir el país con el que soñamos.

Por: Gustavo Rosa.

domingo, 16 de febrero de 2014

TLC: atentado a las soberanías nacionales

Dos diferentes líneas divergentes tomaron impulso tras la derrota que sufrió Estados Unidos en 2005 cuando en la IV Cumbre de las Américas efectuada en Mar de Plata, Argentina, no pudo imponer el Área de Libre Comercio (ALCA) con la cual intentaba dominar económica y políticamente a toda la región.

La primera fue la convicción de la gran mayoría de los países de este hemisferio de integrarse para enfrentar, en forma más efectivas, los constantes embates políticos y económicos de la potencia unipolar.

Así surgieron la Alianza para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), PetroCaribe, la Unión de Naciones del Sur, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), además de reforzase el Mercado Común del Sur (MERCOSUR.

En sentido completamente opuesto resultó la segunda vertiente, pues Estados Unidos no se dio por vencido y comenzó a imponer, apoyado por gobiernos afines en la región, los Tratados de Libre Comercio (TLC) bilaterales, bajo las mismas condiciones del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) acordado con México en 2004, que ha provocado que más de la mitad de los aztecas esten por debajo del índice de pobreza.

Los TLC fueron diseñados por Estados Unidos y las naciones desarrolladas, en combinación con compañías transnacionales, con el objetivo de controlar económica, financiera y hasta políticamente a los países menos desarrollados que no pueden competir con empresas foráneas las cuales poseen tecnologías modernas y abundante capital. Es la versión del colonialismo moderno.

Bajo ese esquema, ya resultaría innecesario lanzar agresiones o invasiones armadas contra otros países para dominarlos, pues por medio del control económico y financiero las compañías transnacionales, apoyadas por sus Estados originarios, poseerán fuerza y poder hasta para imponer presidentes afines, bajo la amenaza de tomar sanciones y desestabilizar completamente a un gobierno.

De esa forma, logró firmar acuerdos de TLC con cinco países de Centroamérica (Guatemala, Honduras, Costa Rica, El Salvador y Nicaragua, antes de la llegada de Daniel Ortega al poder) al que se incorporó República Dominicana, además de hacerlo por separado con Panamá.

Consiguió que el gobierno neoliberal de Chile también suscribiera un Tratado, al que le siguieron los gobiernos de Perú y Colombia.

Con mucha convicción, el premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, quien entre 1997 y 2000 fue economista jefe del Banco Mundial, ha alertado en varias ocasiones los riesgos que entrañan los TLC, al aumentar las desigualdades sociales y agudizar la pobreza en los núcleos rurales.

En una reciente conferencia efectuada en Lima, explicó que se debe prestar mucha consideración en aprovechar las nuevas aportaciones, pero también los nuevos riesgos que surgen con los TLC.

Puso como ejemplo el TLCAN y señaló que después de suscribirse, los salarios en la nación azteca son más bajos, la pobreza rural aumentó y la desigualdad creció.

Según Stiglitz, eso se debe a que tras la firma del acuerdo “se destruyeron empleos más rápido que los que se crearon (...) y los pobres mexicanos, que eran los agricultores no pudieron competir con los estadounidenses», quienes reciben altas subvenciones estatales”.

En otro foro realizado en Ecuador, Stiglitz declaró que la globalización ha sido diseñada para promover mayores ganancias del sistema financiero y para que haya una mayor transferencia de dinero desde los países en desarrollo a los industrializados.

Los TLC según el destacado economista, aumentan la desigualdad y es una herramienta utilizada por Estados Unidos para “dividir a los países subdesarrollados, destruir el multilateralismo e imponer sus industrias”.

A raíz del fracaso del ALCA, el ex secretario comercial de la Casa Blanca, Robert Zoellick anunció que no esperaría la concreción de acuerdos comerciales por consenso e informó que en los futuros Tratados se incluirían temas que interesaban especialmente a Washington y que habían sido rechazados en las reuniones sobre el ALCA realizadas primero en Miami y después en Argentina.

Zoellick se refería a los bancos financieros, los servicios básicos como la electricidad, las telecomunicaciones, la salud y el agua, entre otros, los que ya entraron a formar parte de los nuevos TLC bilaterales firmados.

Washington ha utilizado los TLC y los acuerdos sobre inversiones bilaterales y regionales para lograr concesiones que no es capaz de conseguir en la Organización Mundial del Comercio (OMC), donde los países en desarrollo pueden unirse y negociar unas reglas más favorables.

La Organización No Gubernamental británica Orfam publicó un informe sobre el efecto de los Tratados en los países del Sur donde puntualizó que el avance inexorable de estos TLC sobre comercio e inversiones, negociados en gran medida a puertas cerradas, amenazan con socavar la promesa de que el comercio y la globalización servirían como motores para reducir la pobreza.

Según Orfam, en un mundo cada vez más globalizado, estos acuerdos benefician a los exportadores y a las empresas de los países ricos a expensas de agricultores y trabajadores pobres, con graves consecuencias para el medio ambiente y privan a los países en desarrollo de su capacidad de dirigir la economía nacional y de proteger a sus ciudadanos más pobres.

Al sobrepasar las disposiciones negociadas a nivel multilateral, los convenios bilaterales como están diseñados, imponen reglas de mayor alcance y difícil marcha atrás que desmantelan de manera sistemática las políticas nacionales de promoción del desarrollo.

Tras las firmas de los TLC, como promedio el 80 % de las exportaciones estadounidenses de productos industriales y de consumo, quedan con arancel cero inmediatamente y el 85% esta libre de impuestos en cinco años.

De esa forma, las industrias nacionales van desapareciendo paulatinamente y sus poblaciones se dedican a vender en las tiendas las mercancías recibidas desde el exterior.

Entre los acápites de los Tratados, se establece que los países firmantes otorgarán acceso a mercados en todos los servicios, como telecomunicaciones, mensajería rápida, servicios de computación, turismo, energía, transporte, construcción e ingeniería, servicios financieros, agua, educación, entretenimientos, seguros y otros.

Imponen protecciones y trato no discriminatorio para productos digitales como software, música, texto y vídeos, a la par que fortalecen las patentes estadounidenses, las marcas y los secretos comerciales.

Para que no existan dudas de que el resultado final sería dirigir no solo la economía sino hasta a los gobiernos, los documentos establecen marcos legales seguros para inversores norteamericanos pues tras la entrada de sus capitales en esas naciones los convenios no podrán ser cancelados por leyes posteriores. Si eso llegara a ocurrir, los gobiernos deberán abonar sumas millonarias para resarcir las pérdidas ocasionadas.

Los TLC son la nueva estrategia de dominación neocolonial en este mundo globalizado y la forma de tratar de que no se concrete la verdadera integración latinoamericana. Muchos países ya se han dado cuenta de ese enorme peligro; otros, sin embargo se han montado en ese peligros tren.


Por: Hedelberto López Blanch
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lunes, 10 de febrero de 2014

Otro acierto de la II Cumbre de Celac - Foro China-América Latina y el Caribe

La aprobación de un Foro de Cooperación entre las 33 naciones integrantes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) con la República Popular China abre enormes espacios para el incremento del intercambio comercial y la inversión con el gigante asiático. 


Durante la II Cumbre de la organización, efectuada en La Habana los días 28 y 29 de enero, los Jefes de Estado y Gobierno acordaron unánimemente establecer ese mecanismo de colaboración conjunta lo que les permite negociar proyectos que resulten beneficiosos para toda la América Latina y el Caribe, además de los acuerdos bilaterales que cada país desarrolla con China. 

Inmediatamente de conocerse la noticia, el presidente chino, Xi Jinping realizó una declaración especial por medio de la cual elogió el acuerdo y significó que desde su nacimiento la Celac ha contribuido al fomento del diálogo y la cooperación, además de incrementar su influencia internacional. 

Jinping dijo que su país esta dispuesto a realizar esfuerzos concertados con América Latina a fin de convertir al foro en una plataforma importante para el desarrollo de una asociación cooperativa integral que se caracterice por la equidad, el beneficio mutuo y el desarrollo común. 

Datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) señalan que el intercambio comercial entre esta región y China se multiplicó en 30 % en los últimos 12 años al pasar de 12 000 millones de dólares en el año 2000 a 250 000 millones de dólares en el 2012. 

En 2013, aunque aun no hay datos oficiales, esas cifras se incrementaron por los numerosos convenios efectuados. 

El gigante asiático se convirtió en los últimos años en la principal fuente de crecimiento de las exportaciones de América Latina y el Caribe y ayudó a disminuir, y a resolver los graves problemas provocados por la crisis económica mundial, iniciada en 2008 en Estados Unidos, cuya metástasis se extendió a la Unión Europea y Japón.

En el pasado decenio, China representó una fuente de enormes oportunidades para el hemisferio sur americano, en especial las naciones que cuentan con abundantes recursos naturales y ahora los desafíos consisten en obtener inversiones de capitales necesarios para mejorar las infraestructuras, la agroindustria, la ciencia, innovaciones y los recursos humanos de la región.

Se hace fundamental diversificar las exportaciones y mejorar los intercambios comerciales para que hacia la nación asiática no solo vayan las materias primas, sino también productos elaborados que tengan mayor valor agregado.

En ese sentido, es preciso fomentar una aproximación estratégica de la región hacia China, que supere las limitaciones propias de los esfuerzos nacionales que han prevalecido hasta ahora, y donde entra a tomar parte directa, el recién creado foro.

Actualmente el comercio de China con Brasil, Chile y Perú supera a la de cualquier otro país, mientras hacia ese mismo resultado se encaminan Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Costa Rica y Nicaragua, por citar algunos. Varios analistas señalan que en 10 años, Beijing se convertirá en el mayor socio comercial de América Latina.

Las inversiones y los intercambios con China permitieron la entrada de capital fresco y a la par disminuyeron la dependencia económica que los países de la región han tenido durante décadas de Estados Unidos.

Los convenios se extienden a disímiles ramas de la economía. Brasil, que concentra más del 50 % de esas inversiones, obtuvo un financiamiento de 10 000 millones de dólares para la petrolera Petrobrás; otros 1 200 millones para la compañías Vale, primera productora mundial de hierro que fabricará embarcaciones de gran porte; 5 000 millones para la construcción conjunta de una siderurgia y proyectos para una línea de trenes de alta velocidad.

La nación asiática, además de comprar grandes cantidades de alimentos a Argentina, acordó millonarios contratos para la construcción del tren rápido Buenos Aires-Córdoba; para la construcción de una planta de agroquímicos, una central térmica y un puerto comercial en la sureña provincia de Tierra del fuego.

A Venezuela le extendió un crédito por 20 000 millones de dólares para financiar 19 proyectos de desarrollo, y ya son más de un centenar los acuerdos bilaterales firmados que se extienden a las esferas de la economía, las comunicaciones y las ciencias. La República Bolivariana exporta hacia Beijing 600 000 barriles de petróleo diarios y próximamente la cifra excederá el millón.

La mitad de las exportaciones chilenas a Asia por cerca de 10 000 millones de dólares salen con destino a Beijing, cifra que casi triplica sus envíos a Estados Unidos, evaluados en 3 600 millones. 

Perú ha impulsado en el último período su intercambio con esa nación a la que le vende numerosos productos como plomo, cobre, harina de pescado, molibdeno, estaño, frutas, maderas, químicos textiles y confecciones. Mientras ha recibido inversiones por 1 600 millones de dólares dirigidos al sector de la minería.

Con Ecuador y Bolivia se desarrollan colaboraciones principalmente en las esferas de los hidrocarburos, la minería, comunicaciones y cosmonáutica.

En cuanto a Cuba, el intercambio comercial se acerca a los 2 300 millones de dólares anuales y ese país pasó a ser uno de los principales socios de la Isla. En 2013 China aportó enormes grúas para la instalación de la terminal de contenedores en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel.

Independientemente de los acuerdos bilaterales, con la conformación del Foro de cooperación China-Celac, sus 33 países miembros podrán adecuar políticas afines que les permitan impulsar el desarrollo económico y social de las comunidades en beneficio de los habitantes.

Por: Hedelberto López Blanch
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