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lunes, 10 de febrero de 2014

Otro acierto de la II Cumbre de Celac - Foro China-América Latina y el Caribe

La aprobación de un Foro de Cooperación entre las 33 naciones integrantes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) con la República Popular China abre enormes espacios para el incremento del intercambio comercial y la inversión con el gigante asiático. 


Durante la II Cumbre de la organización, efectuada en La Habana los días 28 y 29 de enero, los Jefes de Estado y Gobierno acordaron unánimemente establecer ese mecanismo de colaboración conjunta lo que les permite negociar proyectos que resulten beneficiosos para toda la América Latina y el Caribe, además de los acuerdos bilaterales que cada país desarrolla con China. 

Inmediatamente de conocerse la noticia, el presidente chino, Xi Jinping realizó una declaración especial por medio de la cual elogió el acuerdo y significó que desde su nacimiento la Celac ha contribuido al fomento del diálogo y la cooperación, además de incrementar su influencia internacional. 

Jinping dijo que su país esta dispuesto a realizar esfuerzos concertados con América Latina a fin de convertir al foro en una plataforma importante para el desarrollo de una asociación cooperativa integral que se caracterice por la equidad, el beneficio mutuo y el desarrollo común. 

Datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) señalan que el intercambio comercial entre esta región y China se multiplicó en 30 % en los últimos 12 años al pasar de 12 000 millones de dólares en el año 2000 a 250 000 millones de dólares en el 2012. 

En 2013, aunque aun no hay datos oficiales, esas cifras se incrementaron por los numerosos convenios efectuados. 

El gigante asiático se convirtió en los últimos años en la principal fuente de crecimiento de las exportaciones de América Latina y el Caribe y ayudó a disminuir, y a resolver los graves problemas provocados por la crisis económica mundial, iniciada en 2008 en Estados Unidos, cuya metástasis se extendió a la Unión Europea y Japón.

En el pasado decenio, China representó una fuente de enormes oportunidades para el hemisferio sur americano, en especial las naciones que cuentan con abundantes recursos naturales y ahora los desafíos consisten en obtener inversiones de capitales necesarios para mejorar las infraestructuras, la agroindustria, la ciencia, innovaciones y los recursos humanos de la región.

Se hace fundamental diversificar las exportaciones y mejorar los intercambios comerciales para que hacia la nación asiática no solo vayan las materias primas, sino también productos elaborados que tengan mayor valor agregado.

En ese sentido, es preciso fomentar una aproximación estratégica de la región hacia China, que supere las limitaciones propias de los esfuerzos nacionales que han prevalecido hasta ahora, y donde entra a tomar parte directa, el recién creado foro.

Actualmente el comercio de China con Brasil, Chile y Perú supera a la de cualquier otro país, mientras hacia ese mismo resultado se encaminan Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Costa Rica y Nicaragua, por citar algunos. Varios analistas señalan que en 10 años, Beijing se convertirá en el mayor socio comercial de América Latina.

Las inversiones y los intercambios con China permitieron la entrada de capital fresco y a la par disminuyeron la dependencia económica que los países de la región han tenido durante décadas de Estados Unidos.

Los convenios se extienden a disímiles ramas de la economía. Brasil, que concentra más del 50 % de esas inversiones, obtuvo un financiamiento de 10 000 millones de dólares para la petrolera Petrobrás; otros 1 200 millones para la compañías Vale, primera productora mundial de hierro que fabricará embarcaciones de gran porte; 5 000 millones para la construcción conjunta de una siderurgia y proyectos para una línea de trenes de alta velocidad.

La nación asiática, además de comprar grandes cantidades de alimentos a Argentina, acordó millonarios contratos para la construcción del tren rápido Buenos Aires-Córdoba; para la construcción de una planta de agroquímicos, una central térmica y un puerto comercial en la sureña provincia de Tierra del fuego.

A Venezuela le extendió un crédito por 20 000 millones de dólares para financiar 19 proyectos de desarrollo, y ya son más de un centenar los acuerdos bilaterales firmados que se extienden a las esferas de la economía, las comunicaciones y las ciencias. La República Bolivariana exporta hacia Beijing 600 000 barriles de petróleo diarios y próximamente la cifra excederá el millón.

La mitad de las exportaciones chilenas a Asia por cerca de 10 000 millones de dólares salen con destino a Beijing, cifra que casi triplica sus envíos a Estados Unidos, evaluados en 3 600 millones. 

Perú ha impulsado en el último período su intercambio con esa nación a la que le vende numerosos productos como plomo, cobre, harina de pescado, molibdeno, estaño, frutas, maderas, químicos textiles y confecciones. Mientras ha recibido inversiones por 1 600 millones de dólares dirigidos al sector de la minería.

Con Ecuador y Bolivia se desarrollan colaboraciones principalmente en las esferas de los hidrocarburos, la minería, comunicaciones y cosmonáutica.

En cuanto a Cuba, el intercambio comercial se acerca a los 2 300 millones de dólares anuales y ese país pasó a ser uno de los principales socios de la Isla. En 2013 China aportó enormes grúas para la instalación de la terminal de contenedores en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel.

Independientemente de los acuerdos bilaterales, con la conformación del Foro de cooperación China-Celac, sus 33 países miembros podrán adecuar políticas afines que les permitan impulsar el desarrollo económico y social de las comunidades en beneficio de los habitantes.

Por: Hedelberto López Blanch
Se publica con autorización del Autor y mediante una licencia de Creative Commons Respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

lunes, 27 de enero de 2014

La CELAC tiene un futuro luminoso - Entrevista

Sumario: Ante la cercanía de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que tendrá lugar en el Palacio de las Convenciones del 25 al 29 de febrero, Opciones entrevistó en exclusiva al viceministro Abelardo Moreno Fernández, para conocer el accionar del gobierno cubano durante el año que ha ejercido la presidencia de la organización y los desafíos y proyecciones futuras de esa flamante comunidad.

Hedelberto López Blanch - ¿Cuáles son los motivos de la creación de la CELAC?

-Abelardo Moreno.- Los motivos para la creación de la CELAC vienen desde la época de la primera Independencia de América Latina, vienen de las ideas de Bolívar, de las ideas de los próceres de la independencia Latinoamericana en las luchas contra España que en todo momento pensaron en la necesidad de que hubiera una República latinoamericana que le diera a nuestra región el valor y la capacidad que realmente debe tener en las relaciones internacionales.

José Martí no estuvo ajeno a esas ideas, sino todo lo contrario, cuando definió la existencia de Nuestra América, que la diferenciaba de la otra América del Norte, cuando habló de la América india, de la América mestiza, de la América negra. Por tanto, el pensamiento y accionar de Simón Bolívar y los demás próceres latinoamericanos que lo acompañaron en su lucha, como el pensamiento de Martí, constituyen la base y el fundamento de lo que se ha podido crear en la actualidad. En realidad hubo que esperar 150 años, hubo que esperar a que en nuestra región hubiera una correlación de fuerza con países comprometidos con darle prioridad al progreso de sus pueblos, que hubiera gobiernos comprometidos con darle prioridad al desarrollo económico y social, a la lucha contra el hambre, la lucha por la justicia, la lucha contra la marginalización.

Y precisamente en los últimos años (se conforma en febrero de 2010 en México y puesta en marcha en diciembre de 2011 en Venezuela) ya se dieron esas condiciones. Los países involucrados comenzaron a trabajar para promover una organización que hiciera realidad aquel viejo anhelo de nuestros próceres y que paulatinamente se ha ido desarrollando.

En el contexto de la Revolución cubana nuestro comandante en Jefe Fidel Castro, siempre creyó en la necesidad de una unidad latinoamericana y caribeña y concibió que la única forma en que América Latina y el Caribe podía ser realmente independiente y soberana (una región con un enorme territorio, una enorme población, con valiosísimos recursos naturales) era mediante la unidad.

Hay muchas intervenciones del Comandante en Jefe Fidel Castro, durante más de 50 años de Revolución, en que se ha referido a este tema, incluso cuando se efectuó en Cancún la Cumbre de la Unidad de América Latina y en Caribe, en febrero de 2010, que es cuando se decide la creación de la CELAC, Fidel la calificó como el hecho institucional más importante en los últimos 150 años, lo que después ratificó en más de una ocasión en General de Ejército y Presidente cubano, Raúl Castro.

No podemos olvidar que América Latina y el Caribe, a pesar de la creación de la CELAC, a pesar de los intentos de fomentar la unidad, es una región diversa y precisamente esa diversidad quizás hace que la CELAC sea más rica porque la búsqueda de los necesarios consensos entre países con tamaños diferentes, con niveles de riqueza y desarrollo distintos, con sistemas políticos, económicos y sociales que no son los mismos, obviamente obliga a ejercitar la imaginación y ese ejercicio de la imaginación es un elemento central para la unidad en la diversidad que es como nosotros siempre la calificamos y como el Presidente Raúl Castro la ha calificado en muchas ocasiones, incluso en su más reciente intervención, el primero de enero en Santiago de Cuba cuando al referirse a la CELAC señaló la búsqueda de la unidad en la diversidad.

Si bien esa diversidad puede traer problemas y dificultades, no es negativa en sí misma. Somos países diversos, somos países distintos, somos naciones que aunque en lo esencial tengamos un origen bastante común, sí tenemos particularidades que nos diferencian las unas de las otras, y el gran desafío radica, precisamente, en tratar de buscar la forma en que esas diferencias no constituyan un valladar insalvable en la búsqueda de la verdadera unidad.

-¿Por qué se logró conformar la CELAC sin la participación de Estados Unidos y Canadá?

Abelardo Moreno.- Estados Unidos no forma parte de nuestra América, Estados Unidos es un ente aparte, Estados Unidos no es uno de los países que Bolívar y Martí consideraron como una parte imprescindible de Nuestra América.

¿Pero ellos impusieron agrupaciones como la Organización de Estados Americanos, OEA?

Abelardo Moreno.- Sí, pero es que los tiempos cambian y en la misma medida en que las ansias de independencia real en la región se van ampliando, lógicamente, han ido creciendo los sentimientos de tratar de buscar una organización propia, no una organización que tenga que ver con factores ajenos a nuestra región, que no es el hemisferio occidental. Nuestra región es la América Latina y el Caribe que es donde existen verdaderamente factores de unidad que pueden hacer posible un desarrollo de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

¿Cómo puede ayudar la CELAC a forjar una mayor cohesión e integración?

Abelardo Moreno.- Vamos a partir de que la CELAC no es una organización de la integración en el sentido clásico de la palabra. Organizaciones de integración son el MERCOSUR, CARICOM, SICA. La CELAC es ante todo una organización política que tiene que buscar cuál es el mínimo común múltiplo de las posiciones de América Latina y el Caribe para alcanzar consensos políticos en la región. Eso no significa que en un momento dado de su historia y no estoy hablando de hoy ni de mañana, la CELAC pueda realmente fomentar proyectos de integración propiamente dicho, pero ese momento no ha llegado, este es el momento de la búsqueda de la conciliación política, de la búsqueda de concepciones políticas comunes en aquellos temas en que realmente se pueda y es el momento de la proyección de esas posiciones comunes hacia el exterior con el fin de contribuir a una mayor eficiencia en la relación de la América Latina y el Caribe con otras regiones del mundo. Te pongo un ejemplo: hoy, en el marco de las Naciones Unidas y de otros organismos internacionales ya todos los interlocutores de otras regiones, identifican a CELAC como el representante legítimo de los intereses de la América Latina y el Caribe.

Y en Naciones Unidas cada día son más frecuentes las posiciones conjuntas de la CELAC. La intervención del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, este año en el debate de la Asamblea General, no fue una intervención a nombre de Cuba, fue una intervención a nombre de la CELAC. Fue una intervención que para uno darse cuenta realmente de hasta qué punto ha avanzado la comunidad, uno debe leérsela de nuevo y ver los importantes elementos centrales que contiene. En la reunión de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU sobre Desarme Nuclear que se efectuó a iniciativa de Cuba y siguiendo las ideas de nuestro Comandante en Jefe en contra del armamentismo nuclear, ahí también Cuba habló en la sesión inicial a nombre de la CELAC, con posiciones claras, definidas, fuertes, muy progresista. Eso te va demostrando junto con muchas otras cosas que sería muy largo enumerar, cómo paulatinamente ese objetivo de crear posiciones políticas comunes, que le permitan a América Latina y el Caribe relacionarse con otros a partir de una postura común, cada día crece más.

¿Cuál ha sido el accionar de Cuba durante el año 2013 al frente de esta comunidad de países?

Abelardo Moreno.- En primer lugar esta la consolidación de la identificación de la CELAC como representante legítimo de América Latina y el Caribe. Eso creo que ha tenido un fuerte impulso durante el año de presidencia de Cuba; en segundo lugar, la posibilidad que hemos tenido de llevar adelante desde el punto de vista conceptual, lo que constituye el tema central de esta Cumbre, que es la lucha contra la pobreza, el hambre y la desigualdad. Si analizas los documentos finales aprobados en todas las reuniones de la CELAC que se han efectuado durante el año, de una forma u otra, esta reflejada esa lucha, la necesidad de esa lucha y las medidas que se deben tomar para convertir esa lucha en otras realidades tangibles para nuestros pueblos; en tercer lugar, hay un mayor vínculo entre los países del Caribe y los de América Latina. Creo que es muy importante que los dos grupos de países que nos hemos unido en la CELAC, y es un objetivo que siempre hemos perseguido, vean que tienen la posibilidad de un destino y un futuro común. Ahí hay grandes diferencias en tamaño, nivel de desarrollo, de posibilidades entre la mayor parte de América Latina y los países del Caribe que por lo general son más pobres, más propensos a desastres naturales, con más dificultades provocadas por la crisis económica internacional y hemos visto como durante el año ha habido un mayor interés por ambas partes de tratar de fundir los objetivos de la una y de la otra para alcanzar objetivos comunes. En un resumen muy apretado, diría que esos tres elementos han tipificado la presidencia cubana.

¿Cuáles son los principales desafíos y proyecciones que tiene esa agrupación en años venideros?

Abelardo Moreno.- Creo que el desafío principal radica en preservar lo alcanzado y seguir adelante. La CELAC es una organización muy joven con escasos dos años de vida (se creó oficialmente el 3 de diciembre en Caracas). En dos años no puedes decirse que una organización integrada por 33 países con intereses diversos puede estar consolidada. Por tanto estimo que el principal desafío que tiene por delante es seguir avanzando en su consolidación, en la identificación de los principales temas que deben constituir su agenda futura y tratar de seguir perfeccionando su proyección internacional. Debemos trabajar para que la CELAC incremente su nivel de relaciones con otras organizaciones y países, trabajar para que se pueda llevar adelante un foro de cooperación China-América Latina y el Caribe, para que pueda haber una relación futura con el grupo BRICS, con la Unión Africana, con los países de la ASEAN, para seguir avanzando hacia la creación de una relación de vínculos institucionales y con países que puedan contribuir a sus propios objetivos.

¿Cómo concibe Cuba el futuro de América Latina y el Caribe a partir de las aspiraciones y retos que impone contar con el protagonismo de la CELAC en la región?

Abelardo Moreno.- Ese es un tema muy complicado, que se puede responder de muchas maneras, y lo trataré de hacer en la forma en que se vincula mejor con todo lo que hemos hablado hasta ahora. Veo para la América y el Caribe un futuro difícil pero luminoso. ¿Por qué difícil? No creo que Estados Unidos y otros quizás, se conformen con una América Latina unida, independiente, soberana, dueña de sus propias riquezas naturales, desarrollándose en armonía, me resulta muy difícil creerlo, y me parece que Estados Unidos, y repito, quizás otros, van a seguir trabajando para promover la desunión de América Latina y el Caribe y creo que uno de los grandes desafíos que tiene nuestra región para los próximos años es tratar de preservar esa unión en la diversidad. Luminoso porque lo tenemos todo, un territorio inmenso, más de 600 millones de habitantes, tenemos inteligencia, capacidad para tener nuestras propias tecnologías, un cúmulo de recursos naturales envidiable, o sea, que si los países de la región manejamos inteligentemente nuestros propios asuntos en beneficio de la región, ese futuro puede llegar a ser luminoso.

Por: Hedelberto López Blanch
Se publica con autorización del Autor y mediante una licencia de Creative Commons Respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

viernes, 1 de febrero de 2013

Cuba en CELAC - El necesario impulso a la integración

Avances y desafíos de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) salieron a relucir durante la recién terminada II Cumbre del organismo efectuada en Santiago de Chile, donde también sesionó el primer cónclave CELAC-Unión Europea.

Entre las virtudes se destaca que por primera ocasión en la historia del subcontinente, sus 33 integrantes tengan un mecanismo independiente para discutir los problemas internos y externos sin la presión de Estados Unidos que consideraba a esta parte del mundo como su traspatio y dictaba las líneas políticas, económicas y sociales a seguir, bajo diferentes presiones que llegaban hasta la invasión de sus territorios.

Como antecedentes de su creación se destaca la derrota sufrida por Estados Unidos al tratar de imponer durante la cumbre de las Américas de Mar del Plata en 2005 su plan neocolonizador denominado Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), así como el surgimiento en los últimos años de gobiernos progresistas en la región que impulsan el desarrollo de sus pueblos.

Reunidos en un mismo escenario por los que lucharon los próceres de la independencia como Bolívar, Martí, San Martín, O´Higgins, Sucre, jefes de Estado y Gobierno de los 33 países, con las consabidas diferencias de pensamiento, engrasan el nuevo mecanismo que avanza con preceptos de independencia y soberanía de sus pueblos.

Cuba, con el prestigio internacional ganado en 54 años de Revolución, al recibir la presidencia pro témpore del grupo, tratará de imprimirle el impulso necesario, después de un estancamiento técnico en el último año, para que la CELAC se convierta en un mecanismo de integración y su voz se escuche con más fuerza en los principales foros mundiales, mientras que en el plano regional, se lleven adelante programas de desarrollo a favor de las grandes mayorías.

La Isla del Caribe ha demostrado en muchas ocasiones su experiencia y capacidad de diálogo para limar diferencias y unir a los países del Sur cuyos ejemplos más relevantes han sido el fortalecimiento del Movimiento de Países No Alineados que ha estado en varias ocasiones a punto de fenecer si no hubiera sido por la sabiduría de los dirigentes cubanos.
Asimismo ha alertado sobre las nefastas consecuencias que conllevarían la aceptación de políticas neoliberales cuyos cantos de sirena entonan potencias occidentales en aras de adueñarse de las riquezas naturales de la región, ya sean petróleo, agua, minerales, diversidad biológica.
En ese sentido, mucho dejo por desear la I Cumbre CELAC-Unión Europea, que para este comentarista no debió efectuarse sin haber adoptado el bisoño grupo latinoamericano una línea conjunta a seguir, es decir, una concertación previa entre los Estados miembros.

Europa asistió al cónclave con la idea de buscar fuentes para introducir sus mercancías baratas y poder salir de una crisis que le ha calado hasta los tuétanos.

Pese a que las sesiones de esa Cumbre fue cerrada para que al parecer no se oyeran las voces de los países más progresistas, trascendió que la canciller de Alemania, Ángela Merkel, emplazó a Brasil y Argentina, dos de las economías más avanzadas de la zona, a abrir sus mercados al libre comercio.
La respuesta no se hizo esperar y la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner le respondió que los posibles acuerdos no deben ser como los enunciados con anterioridad que llevaron a la región a una crisis similar a la que padece hoy Europa. Al parecer la Merkel continúa mirando a América Latina como las viejas colonias de antaño.
Es cierto que CELAC enfrenta retos como las diferencias entre países con grandes economías como Brasil, México, Argentina y otros pequeños y vulnerables como las islas del Caribe.
También aparecen grandes contrastes entre países con alto nivel de desarrollo humano relativo y otros con menor adelanto como Haití, a lo que se une la disparidad en la inserción económica tanto externa como interna.
Esas divergencias constituyen desafíos inmediatos para la organización pero florece una concordancia en términos de visión del modelo económico y de inserción internacional hacia el interior de la región que los une. Por eso se hace necesario desarrollar una agenda de cooperación económica para el desarrollo de programas económicos y sociales que ayuden a disminuir la pobreza, las asimetrías y favorezcan la inclusión social y la seguridad alimentaria.

El presidente cubano, Raúl Castro, en su discurso ante la II Cumbre señaló que cerca de 170 millones de latinoamericanos y caribeños viven en la pobreza, de ellos 75 millones de niños. “Estamos obligados a alcanzar progresos considerables en la educación como base del desarrollo económico y social. Nada de lo que nos proponemos, desde la disminución de la inequidad hasta la reducción de la brecha tecnológica y digital, sería posible sin ello”. La eliminación del analfabetismo, como meta primaria, es totalmente alcanzable”.
Agregó que “Con políticas adecuadas y cooperación regional, para proveer un mínimo de recursos a los más necesitados, podríamos dar un salto en pocos años. Debemos ser capaces de promover una arquitectura regional propia, adecuada a las particularidades y necesidades de la América Latina y el Caribe.

En sentido general, la CELAC agrupa a todos los países dentro de un concepto de unión de una América verdaderamente independiente, con posibilidad de desarrollarse e integrarse al mundo en condiciones de equilibrio e igualdad.
En esa misma línea de ideas, la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, significó que la creación de la CELAC “es el logro político más importante de los últimos tiempos en el que toda la diplomacia de los países de América Latina y el Caribe confluye en un solo mecanismo de diálogo, cooperación e integración, que le da a la región un sólido frente de interlocución ante otros bloques, países y zonas del mundo”.

A Cuba le corresponde en el presente año la enorme tarea de consolidar este proyecto integracionista con sus virtudes y desafíos pero siempre con la visión presente y futura de la Gran Patria latinoamericana.
Como puntualizó el presidente cubano, “Vamos construyendo, en la dura realidad, trabajosamente, el ideal de una América Latina y Caribeña diversa, pero unida en un espacio común de independencia política, de control soberano sobre nuestros enormes recursos naturales para avanzar hacia el desarrollo sostenible, la integración regional y el enriquecimiento de nuestra cultura”.
Y es que Latinoamérica, con el ejemplo y la resistencia cubana por más de 50 años y la fuerza que le imprimió el triunfo de la Revolución Bolivariana del presidente Hugo Chávez en 1999, dejó de ser el traspatio intocable de Estados Unidos.

Foto Internet



Por: Hedelberto López Blanch
Se publica con autorizacion del Autor y mediante una licencia de Creative Commons Respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

jueves, 16 de agosto de 2012

CELAC abre el abanico multipolar


Quién hubiera pensado hace unos años que tres países Latinoamericanos, a nombre de la CELAC y sin el consentimiento de Estados Unidos, viajarían a la India y China en busca de nuevos y mayores horizontes económicos.
 
Los representantes de Venezuela, Chile y Cuba, integrantes de la actual troika de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) realizaron un periplo exitoso por esas dos naciones con una agenda de trabajo conjunta que permita en el presente-futuro beneficiar a todos los pueblos involucrados.
 
Cinco factores fundamentales han posibilitado esta proyección conjunta de América Latina: 

1.- El surgimiento en la región de gobiernos más independientes y soberanos; 
2.- La derrota en 2005, en la Cumbre de Mar del Plata, Argentina, del proyecto norteamericano del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) como forma de atar económica y políticamente a la región.
3.- La grave crisis económica que desde 2008 sacude los cimientos de Estados Unidos; 
4.- La creación en diciembre de 2010 de la CELAC, organismo que agrupa a las 33 naciones del subcontinente sin la participación de Washington, y 
5.- Los avances económicos de India y China pese a la crisis mundial.

El canciller venezolano Nicolás Maduro, quien participó en el periplo, afirmó en Beijing que “la CELAC nos agrupa a todos dentro de un concepto de unión de una América nuestra, verdaderamente independiente, con posibilidad de desarrollarse e integrarse al mundo en condiciones de equilibrio e igualdad”.

La conformación de la troika obedece a que Venezuela fue sede de la cumbre fundacional del organismo, Chile ejerce la presidencia pro témpore y Cuba albergará la Cumbre siguiente, en el año 2014.
Durante los encuentros en Nueva Delhi se estableció un foro de desarrollo económico empresarial entre la India y América Latina, se conformó un grupo de trabajo para el tema agroalimentario y un foro energético que abarcará energías tradicionales y las de nuevo desarrollo tecnológico.

Los sectores que tendrán prioridad serán los económico, comercial, agroalimentario y energético.
En la visita de la delegación a Beijing, se avanzó en la creación de un Foro de cooperación China-CELAC, y en una agenda de trabajo sobre el plan de desarrollo conjunto de ese mecanismo
Además, surgieron iniciativas en los sectores de la tecnología, agroalimentario, innovación; la necesidad de elevar los niveles de mutuo beneficio en el comercio para el desarrollo económico y se acordó efectuar un encuentro CELAC-China, en septiembre próximo durante la Asamblea General de Naciones Unidas.

El encuentro se efectuó tras la visita, el pasado junio, por Brasil, Uruguay, Argentina y Chile, del primer ministro Wen Jiabao durante la cual propuso crear un foro de cooperación de alto nivel con esa región y establecer un diálogo periódico con los cancilleres de la troika de CELAC.

Tanto China como India le han dado una importancia especial a la ampliación de las relaciones comerciales y políticas con América Latina. Beijing, desde 2008, publicó un llamado Libro Blanco que explica la necesidad de incrementar las transacciones con esa región.

En la visita a la sede chilena de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), Wen Jiabao explicó que a partir de 2001 el comercio en conjunto con la zona tuvo un incremento anual del 30 % y en 2011 llegó a los 241 500 millones de dólares, lo cual consolida a China como el segundo socio comercial (después de Estados Unidos) y una de las principales fuentes de inversión para esas naciones.

El Ministerio de Exteriores de la India reconoció, por su parte, que hasta ahora las relaciones con esa zona no se han incrementado lo necesario, pese a que desde 1997 estableció el programa Latinoamericano FOCUS orientado a profundizar las negociaciones bilaterales. 
 
Actualmente el volumen del comercio de India con América Latina alcanza los 26 000 millones de dólares, una cifra insuficiente y centrada mayormente en países como Brasil, Argentina y Chile. Esa cifra es solo el 10 % del intercambio que mantiene China con Latinoamérica. 
 
Para India y China, dos potencias emergentes que han ido ganando espacios importantes en la arena internacional y que han logrado evadir la grave crisis capitalista que ha puesto en situaciones difíciles a Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, les resulta fundamental incrementar los intercambios y las inversiones con América Latina y el Caribe que también ha esquivado, (unos más, otros menos) las nefastas consecuencias de la debacle económica- financiera mundial.

Oportunidades y desafíos van al unísono y la CELAC ya trabaja por llevar adelante una acción de conjunto que minimice los diferentes niveles de desarrollo económico de sus miembros, sus diversos modelos políticos, algunos con acuerdos neoliberales de libre comercio, en una zona considerada durante décadas por Estados Unidos como su intocable traspatio.
 
Para la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, la creación de la CELAC “es el logro político más importante de los últimos tiempos. Es la primera ocasión en que toda la diplomacia de los países de América Latina y el Caribe confluye en un solo mecanismo de diálogo, cooperación e integración, que le da a la región un sólido frente de interlocución ante otros bloques, países y zonas del mundo”.

Nicolás Maduro, integrante de la troika que visitó Nueva Delhi y Beijing, significó que “vamos aceleradamente hacia una conformación de un mundo multipolar donde China e India ya desempeñan un papel relevante como potencias emergentes” al igual que América Latina con la CELAC”. 
 
Aunque los grupos de poder político-económico en Estados Unidos miren con recelo y suspicacia la decadencia de su instrumento principal para dominar durante décadas la zona, es decir, el panamericanismo, en realidad los tiempos han cambiado y les será difícil volver a instalar aquella atadura que profesaba: América para los americanos. Los pueblos latinoamericanos ya han despertado.



Hedelberto López Blanch
16 de Agosto de 2012