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domingo, 30 de octubre de 2011

La revolución del amor y el conformismo cariñoso.

Hoy se cumplen 52 primaveras de la desaparición física de Camilo Cienfugos, más precisamente el 28 de octubre de 1959, sucedió en un accidente de aviación a causa del mal tiempo mientras retornaba de Camagüey a La Habana.

Sin embargo, nunca se pudieron encontrar restos de Cienfuegos ni los del avión, tampoco hubo informes de problemas climáticos en la ruta que supuestamente debía seguir el mismo, ni del avión de Cienfuegos emitió ninguna llamada de auxilio.

Mas allá de toda teoría y conjetura, el hecho más significante es que ya no está entre nosotros, ese barbudo desprolijo, el compañero de cien batallas, el hombre de confianza de Fidel en los momentos difíciles de la guerra y el luchador abnegado que hizo siempre del sacrificio un instrumento para templar su carácter y forjar el de la tropa. Camilo era Camilo, señor de la vanguardia, guerrillero completo que se imponía por esa guerra con colorido que sabía hacer.

Ese revolucionario sentimental, que sabia repartir amor, que sabia además de todo, como nos decía el che, endurecerse pero sin perder la ternura jamás, fue físicamente y sentimentalmente uno de los hombre más importantes de la revolución, lo sigue siendo sentimentalmente, su fuerza, su lucha, su convicción, es revolución, es y seguirá siendo amor.

En estos 52 años las coyunturas políticas sin medir fronteras, han cambiado, si se quiere decir han evolucionado, se ha perdido bastante el fervor revolucionario y más aun nos hemos volcado hacia el progresismo. Forma de política que llego de la mano de tantas dictaduras y terrorismo de estado.

La revolución del amor, parecía haberse convertido en una conservadora helada y gris, sin embargo a lo largo del tiempo han surgido personajes que siguiendo ese ideal intentaron reflejar esos mismos sueños, y luchas desde el dialogo y el debate. La palabra y los hechos concretos de trabajo voluntario, como arma fundamental para la transformación social, cívica y política. Pese a muchos intentos victoriosos y otros no tantos, recién luego de 50 años Latinoamérica, asoma hacia la igualdad, hermandad y democracia, si bien todavía es solo un sol que apenas parece asomar. 

Las luchas a lo largo de toda Latinoamérica y las grandes batallas perdidas en el mundo, nos hacen pensar que el progresismo que intentamos desarrollar se asemeja a un conformismo cariñoso, algo que realmente todavia está lejos de esa revolución amorosa, por la que muchos líderes revolucionarios entregaron sus vidas.

Que no se tome como apocalíptico este concepto, sino que sea una advertencia para que todos y todas podamos construir revolución dentro de la gran transformación que vive Latinoamérica, que pongamos el cuerpo, la mente y el corazón, en post de la gran responsabilidad que tenemos como individuos de seguir la lucha, de ganarle a la desigualdad, de clavar las banderas de la democracia, de la igualdad, de la equidad.

Y por sobre todas las cosas que seamos capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo, que seamos capaces de interpelar al conformismo y sembrar trabajo, inclusión, y amor.

Por: Facundo Avila

El desafio nos sigue convocando!

Hace muchísimos años la Argentina no vivía un proceso transformador como el que hoy en día nos toca transitar. Ya quedaron atrás y bien sepultadas las políticas que atentaban contra el campo popular, las políticas no inclusivas, que a muchos nos atravesaron, esas políticas de los 90, solo generaron: el vaciamientos de las empresas del estado, la desocupación, la analfavetizacion y la desigualdad sin escrúpulos. Esas políticas que mostraban a un estado ausente y sin vocación de gobierno, que mostraban a un estado testimonial que atentaba cada día mas contra la igualdad, contra la equidad, contra la democracia y contra la inclusión social, cultural y política.

La elección del 2003 no fue una elección como muchas otras, fue una elección muy particular y sin mucho consenso popular, tanto así que ninguna de las fórmulas presidenciales saco más del 45% de los votos, por ende debieron ir a segunda vuelta (balotaje)
La segunda vuelta debía celebrarse el 18 de mayo, pero al vislumbrar una derrota ante Kirchner, Menem con el  24.45% retiró su candidatura con el fin de quitarle legitimidad a su mandato, con lo cual Kirchner resultó electo presidente. Hasta acá nada parecía cambiar ya que antes de las elecciones el partido justicialista había tomado la decisión inédita de suspender la elección interna y permitir a todos los precandidatos el uso de los símbolos partidarios comunes para presentarse a la elección general. De esta manera, Carlos Menem, Néstor Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá se presentaron a las elecciones bajo el manto del peronismo.

No cabía otro análisis que estaban con muchas diferencias entre sus mismos referentes, y que los proyecto que tenían de país eran muy diferentes, solo hoy podemos comprobar este análisis que hacíamos años atrás. Y lo podemos comprobar con hechos, con convicción y con certezas absolutas que se venía una transformación social, cultural y política de una magnitud que hoy recién estamos pudiendo vislumbrar. Y que por el otro lado era más de lo mismo, asi bien lo demostró la conformación de una oposición conformada por mucho de los candidatos del 2003.

Cuando asumió la Presidencia de la Nación Néstor Kirchner, con apenas el 22.24% de los votos parecía otra vez mas, que la historia se repetiría, que la historia seguiría siendo escrita por unos pocos.

Pero lo increíble ya estaba sucediendo, el presidente electo jugaba con el bastón presidencial, rompía el protocolo, y abrazaba a la gente, la besaba, ese chichón en la frente era la esperanza de un presidente de la gente y por la gente, el país parecía arrasado, la crisis del 2001 golpeaba la puerta de los bancos, golpeaba a los comerciantes, a los estudiantes, comer ya no era moneda corriente, y nada estaba donde bedia estar, lo único que recibió el 25 de mayo de 2003 fue una deuda que ascendía a 178.000 millones de dólares y uno de los índices de paro, pobreza y marginación social más altos de la historia argentina. Sin embargo, desde el primer momento encaró con decisión la compleja situación del país e impuso un ritmo tan vertiginoso a las medidas iniciales que tomó que los medios de comunicación hablaron del "efecto" o del "estilo K".
El nuevo presidente, ante los graves problemas sociales, políticos y económicos, se fijó como prioridades la vigencia de los derechos humanos, la lucha contra la corrupción y la revisión de las políticas económicas neoliberales, que habían contribuido a la ruina del país y el empobrecimiento de millones de argentinos.

En el plano interno su estrategia de gobierno se basó en el proyecto "transversal", consistente en alianzas extrapartidarias con dirigentes políticos a fin de combatir el caudillismo y los reinos de taifas del viejo peronismo, y en la afirmación de las instituciones del Estado y de la autoridad civil. En este sentido, apenas investido, hizo valer sus prerrogativas presidenciales y destituyó a decenas de generales, almirantes y brigadieres involucrados con la guerra sucia y los reemplazó por oficiales "comprometidos con el futuro". Y más luego vinieron todas las políticas públicas que le dieron rumbo y fortalecimiento a este proyecto Nacional y popular.

Hoy después de años de gestión, de años de lucha, de políticas inclusivas, de políticas de igualación de derechos. Los y las que tenemos un rol fundamental en la profundización de un estado presente, somos los jóvenes, un estado con vocación de gobierno, con esa fuerza de un pueblo que cree y crea, un pueblo que dice Cristina acá estamos conta con nosotros para lo que falta, así mismo nos decía Néstor que la juventud debe ser transgresora y que nunca, pero nunca, hay que dejar las convicciones de lado. Que debe opinar y ser parte de esta transformación revolucionaria.

Y claramente no se equivocó, este proceso y esta profundización necesita del humilde esfuerzo de todos y todas, necesita manos, mentes, hombros, necesita amor y mucha fuerza para poder seguir enfrentando a los poderosos y terminar con la oligarquía, terminar con un país para unos pocos, y construir la Patria para todos y todas, la que soñó Bolívar, la que soñó Evita, la que soñó el Che, la que soñaron nuestro 30.000 motivos y la que soñamos todos y todas.

Por eso hermanos, hoy el desafío esta en las calles, en los barrios, el desafío está en la inclusión social, cultural y política, en poner todas nuestras herramientas en función de la política como arma indiscutida de transformación social. No quisiera olvidarme nada, no quisiera dejar de expresar el amor por este proyecto Nacional y Popular ese amor que transformamos en Victoria este domingo 23 de octubre, por eso y por toda la responsabilidad de tenemos por delante, debemos ser fuertes, debemos poner el cuerpo y el corazón a la causa de los oprimidos, a la causa del pueblo, a la causa de una sociedad libre, justa, democrática y equitativa!.

Hasta la victoria Siempre!

Por: Facundo Avila

miércoles, 26 de octubre de 2011

Porque donde vos ves negros yo veo Argentinos.

Porque donde vos ves vagos, yo veo pobres en desigualdad.

Porque donde vos ves fomentar los embarazos por un plan, yo veo fomentar la educación y la salud de los que menos tienen.

Porque donde vos ves Netbooks gratis por un voto, yo veo fomentar la educuación y generar recursos genuinos de estudio.

Porque donde vos ves negros yo veo argentinos.

Porque donde vos ves revanchismo con los militares, yo veo justicia por un genocidio.

Porque donde vos ves gente que recibe ayuda sin hacer nada, yo veo responder a una necesidad con un derecho.

Porque donde vos ves crispación y autoritarismo, yo veo “yegua, “vamos a subirnos al tren aunque tengamos que tirarlo porque no lo aguantamos más”, “la gente los quiere matar”, “no estaba en el cajón”, “le saca provecho a la viudez”.

Porque donde vos ves chori y vino, yo veo pueblo.

Porque donde vos ves desempleo, yo veo 5 millones de puestos de trabajo.

Porque donde vos ves inflación, yo veo oligopolios que remarcan y ganan cada vez más.

Porque donde vos ves que “de afuera se nos cagan de risa”, yo veo que de afuera nos piden consejos.

Porque donde vos ves “periodistas independientes”, yo veo periodistas que defienden intereses de empresarios.

Porque donde vos ves “periodistas militantes”, yo veo periodistas que se juegan por una posición.

Porque donde vos ves odio, yo veo plazas llenas y gente feliz.

Porque donde vos odias a la política y todo lo que de ella venga, yo creo en la política como instrumento de cambio.

Porque donde vos ves que no se hace nada para mejorar el país, yo veo recuperación y crecimiento de la industria nacional, repatriación de más de 800 científicos y creación del ministerio de ciencia y tecnología.

Porque donde vos ves que no se cuida a nuestros jubilados, yo veo más de 2 millones de nuevos jubilados, y movilidad jubilatoria, con 2 aumentos por año.

Porque donde vos ves que no se hace nada por la inseguridad, yo te veo comprando artículos robados.

Porque donde vos ves que este país se va a la mierda, yo te veo ganar cada vez más producto del crecimiento sostenido durante 8 años.

Porque cuando vos ves “negritos que te roban por 2 mangos”, yo veo un estado que excluyó a millones durante una época donde vos mirabas para otro lado.

Porque mientras vos ves una dictadura, yo recuerdo a los 30.000 que dejaron su vida y a los miles que fueron torturados.

Porque mientras vos ves que te cortan una calle, yo veo lucha popular, cuyos logros son beneficios también para vos.

Porque mientras vos te quejas de la democracia, yo reivindico la lucha de Madres y abuelas de la Plaza por esa democracia.

Porque mientras vos te quejás de esas “viejas de mierda”, yo veo mujeres que cuya única bandera es la de Memoria, verdad y Justicia, a las que el Estado les arrebató lo más preciado.

Porque mientras vos vivías mirando la tele, muchos marchaban y luchaban por un país mejor.

Por todo eso que vos ves y yo no, elijo votar a quien me representa, a quien devolvió al pueblo las ganas de creer y de involucrarse, de participar, de soñar, de no volver al pasado y de hacernos cada día un poquito más grandes.

Por eso, una vez más. Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de todos los argentinos.

No conozco el autor del texto, pero comparto cada una de estas palabras.
Gabriel Doti