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martes, 19 de agosto de 2014

La bonanza económica de Bolivia

Sumario: Desde la llegada del presidente Evo Morales al poder, la nación andina dejó de ser uno de los países más pobres de América Latina.

Muchas personas en el continente americano se asombran de que en solo ocho años el Estado Plurinacional de Bolivia haya alcanzado tantos logros económicos y sociales.

Para conocer cómo ha sido este andar, conversé con su embajador en La Habana, Palmiro Soria que con un lenguaje locuaz y ameno ofrece esos pormenores, y describe además las estrechas relaciones entre Bolivia y Cuba.

-¿Cómo era Bolivia antes de la llegada del Estado Plurinacional y cuáles han sido los principales adelantos en los últimos años?

Palmiro Soria.- Este 189 aniversario de la primera independencia del país, ocurrida el 6 de agosto de 1825, sorprende a Bolivia en una real bonanza económica. El país esta viviendo su década de oro bajo la conducción del presidente Evo Morales, y resulta impresionante comprender que Bolivia antes del gobierno de Evo, era uno de los más pobres y atrasados de América Latina, junto con Haití.

Entre aquellos factores aparece la inestabilidad política pues se decía que existían más golpes de Estado que años de independencia. Socialmente, las características eran la pobreza, falta de educación y de atención a la salud del pueblo.

Durante el gobierno del general García Mesa, se puso al Estado a disposición del narcotráfico, la droga proliferó y de ahí surgió el concepto de catalogar a Bolivia como un narcoestado, comenzó a estigmatizarse la hoja de coca.

Algunas cifras para ilustrar la actual bonanza son: En 2006, el Producto Interno Bruto (PIB) del país, era de 6 000 millones de dólares y ahora es de 34 000 millones; las reservas internacionales eran de 1 300 millones y pasaron a 15 000 millones de dólares, el crecimiento era de 2,3 % y actualmente es de 5,5 %, aunque en 2013 fue de 6,8 %.

Un país donde se eliminó, con el método Yo Sí Puedo, gracias a la solidaridad de Cuba, el analfabetismo, al aprender a leer y escribir 850 000 bolivianos, que hoy continúan estudiando para alcanzar el sexto grado.

Somos un país que viene saliendo de la pobreza pues tenemos una deuda social de 500 años que no se paga en solo ocho años. En 2006, nueve de cada 10 bolivianos de origen campesino eran extremadamente pobres, sin tener acceso al agua potable, electricidad, salud, educación y mísera alimentación.

En salud hemos graduado 4 000 médicos en Cuba debido a las becas que otorgó el líder cubano Fidel Castro a Evo Morales, lo que ha significado una verdadera revolución social.

Graduar 4 000 médicos se dice fácil pero incrementar el patrimonio intelectual del país al margen de que se han formado en valores de la medicina cubana, con sentido de la ética, la responsabilidad, de la calidez humana con que se asuman el dolor de la gente, donde el médico es un amigo, son valores profundamente humanos que van directamente al corazón del paciente.

Ahora se avanza económica, social y políticamente por esa vanguardia indígena del bloque campesino, popular que esta conduciendo este proceso de transformaciones con el talento natural de Evo, que no tiene estudios universitarios pero cuenta con los de la calle, de la sabiduría popular, indígena, ancestral, con una calidad humana extraordinaria y a la vez con una alerta y una desconfianza permanente contra todo lo que pueda atentar en detrimento de los derechos de su pueblo y del país.

Evo ha desarrollado una política muy inteligente, con todos y para todos, y siempre bajo el concepto de darles la atención principal a los pobres, campesinos e indígenas que fueron explotados durante siglos.

Asimismo, las proyecciones internacionales de Bolivia también han pasado a un primer plano y se demuestran en su relevante participación en las Naciones Unidas, la Celac, Unasur, MERCOSUR y como actual presidente del Grupo de los 77 más China.

-¿Cómo han sido las relaciones entre su país y Cuba?

Palmiro Soria.- Pienso que las relaciones con Cuba son una verdadera historia de amor entre amigos y hermanos. No hay revolucionario en Bolivia que no se haya inspirado en la obra y el talento de los líderes y el pueblo de esta Isla. Asimismo, sin el apoyo y la solidaridad de Fidel y de Chávez no se que hubiera sido de Bolivia, de nuestra empobrecida nación que surgía con un gobierno encabezado por el primer presidente indígena de toda su historia.

Medio millón de bolivianos han recobrado la visión, muchos millones han sido atendidos por médicos cubanos, más de 40 000 vidas han salvado esos galenos. No es la medicina mercantilista que solo va a obtener dinero sin importarle nada mas.

Como expresé, al hablar sobre la educación, Bolivia fue declarada libre de analfabetismo por la anuencia de Cuba.

Las dos manos poderosas de la solidaridad cubana han llegado fundamentalmente en esos dos terreros. También una brigada médica de 1 800 galenos arribó a Bolivia en momentos de unas inundaciones tremendas, 40 kilómetros tenía el espejo de agua entre un río y otro y miles de cientos de personas damnificadas.

Creo que todos los revolucionarios de Bolivia y de América Latina nos alimentamos primero del volcán fogoso que es Fidel Castro, y del pueblo cubano que a pesar de ser un pequeño país pudo poner a Estados Unidos en su sitio y a la par jugar un rol fundamental en la geopolítica internacional.

La cooperación avanza en otros rubros. Cuba esta montando una planta de cítricos que tendrá beneficios mutuos; un central azucarero con equipamiento chino pero con toda la asistencia técnica de la Isla. Se prevé establecer una fábrica de medicamentos y construir varios hospitales con altas tecnologías con toda la asesoría cubana.

Es una relación estratégica, duradera. En estos momentos, el futuro de Bolivia, Cuba y América Latina están estrechamente ligados y por esa unidad e integración continuaremos avanzando.


Por: Hedelberto López Blanch
Se publica con autorización del Autor y mediante una licencia de Creative Commons Respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Las absurdas sanciones contra Rusia

En un planeta completamente globalizado en el cual los negocios e intercambios comerciales entre países de diferentes continentes representan las piedras angulares de la economía mundial, resulta inconsecuente y absurdo tratar de rendir con bloqueos económicos y financieros a una potencia como Rusia. 

Hacia esa vertiente se ha movido Estados Unidos, seguido por su fiel servidor, la Unión Europea, que desde hace varios meses han lanzado una fuerte ofensiva contra Moscú, a quien el primero otea como una potencia que resurge después de la debacle de la ex Unión Soviética y que aparece como un obstáculo para mantener un mundo unipolar. 

Desde que Estados Unidos ayudó a derrocar al gobierno ucraniano de Viktor Yanukovich y con la llegada a esa nación (fronteriza con Moscú y durante muchos años parte de la Unión Soviética) de un gobierno ultraderechista y prooccidental, las llamadas sanciones contra Rusia han sido una constante por parte de Estados Unidos y la Unión Europea (UE). 

Una desbordante campaña mediática occidental ha sido engrasada para hacer creer a la opinión pública internacional que Moscú tiene la culpa de lo que ocurre en Ucrania, mientras se tapan o minimizan los bombardeos contra las poblaciones civiles del Este del país, llevadas a cabo por el gobierno de Piort Poroshenko, que han dejado centenares de muertos y heridos. 

El último paquete de sanciones de la UE, que entró en vigor el primero de agosto, va dirigido a afectar a las industrias petroleras y de Defensa, además de prohibir a los ciudadanos y empresas de la UE comprar o vender nuevos bonos, acciones o instrumentos financieros con un vencimiento superior a 90 días emitidos por los bancos estatales rusos.

Asimismo, limitan la exportación de equipos para la exploración de petróleo en aguas profundas y en la plataforma del Ártico, y para la producción de petróleo y proyectos relacionados con hidrocarburos de esquisto.

Las sanciones innegablemente que perturbarán el desarrollo económico de Rusia al causar momentáneamente, la huida de capitales, bajar el volumen de las inversiones e impedir a bancos tener acceso a créditos foráneos, pero no solo ese país será el perjudicado. 

Muy interesantes resultan dos recientes declaraciones. La primera del diario inglés The Financial Times, al significar que esas sanciones “comienzan a afectar a las empresas europeas”. 

La segunda, la emitió el Fondo Monetario Internacional cuando comentó que el endurecimiento de las sanciones contra Rusia podría traer consigo un impacto económico negativo para los países de la Comunidad de Estados Independientes y la UE, así como afectar a la economía mundial. 

The Financial Times, asegura que las acciones de Adidas, segundo grupo más grande del mundo en la producción de artículos deportivos, cayeron un 15 % después de que compañías advirtió que los riegos relativos al gasto de los consumidores rusos aceleraría el cierre de sus tiendas en esa nación. 

Volkswagen y Renault ya reportaron, respectivamente, una caída del 8 % de sus ventas a Moscú; la Asociación de empresas de Maquinaria Alemanas, adujo que el comercio bilateral con el gigante europeo y la demanda en los mercados más importantes han disminuido desde la crisis en Ucrania. 

El tercer mayor prestamista en Europa, el Erste Group, señaló que la crisis Moscú-UE va camino de afectar también a los bancos de Europa del este. En tanto, la empresa británica BP, que cuenta con el 20 % de las acciones de la petrolera Rosneft, enfatizó que sus beneficios caerán debido a las medidas aprobadas. 

Todo esto sucedió antes que Moscú comenzara a mover piezas claves que tiene en su poder como limitar las exportaciones de productos alimenticios desde Estados Unidos, Canadá y Europa (que buscará en otros países) o la gran cantidad de gas y petróleo que suministra diariamente a varios países europeos y que una parte importante pasa a través de los gasoductos en territorio ucraniano. 

Si esto ocurre aumentará el precio del petróleo lo cual afectará a la economía mundial, además de que el invierno será mucho más crudo e insoportable para la gran mayoría de los ciudadanos con una incidencia negativa para sus gobiernos. 
 
Pero analicemos que aunque Estados Unidos presione para tratar de cerrar el cerco económico y financiero contra Moscú, muchos e importantes países no lo acompañarán como son los integrantes del BRICS (China, India, Brasil, Sudáfrica) que tienen firmados millonarios convenios con el gigante europeo.

En América Latina y el Caribe, las relaciones comerciales con Moscú se han ido estrechando constantemente y la mayoría de sus 33 países mantienen estrechos lazos de cooperación en la esfera civil y militar. 

En Asia, además de las ya mencionadas China e India, otros como Singapur, Malasia, Corea del Sur y Japón no están interesados en cortar esas relaciones pues les afectarían sus economías y hasta aumentarían las tensiones políticas internas en algunos de los casos.

La imposición de sanciones, lejos de provocar mayores dificultades a Moscú, podría tener un efecto contrario al poder reforzar esa nación su mercado interno y expandir su comercio exterior fuera de las fronteras europeas. 

En conclusiones, en este mundo globalizado las sanciones no provocarán la caída del gobierno de Vladimir Putin como intentan Estados Unidos y Europa Occidental. 

Un solo ejemplo resulta esclarecedor. A lo largo de más de 50 años, Cuba, una pequeña isla en el mar Caribe, ha demostrado que pese al más violento y arbitrario bloqueo económico, un país con una fuerte relación gobierno-pueblo, puede resistir y salir adelante. Rusia, por tanto, puede convertirse en otro fracaso para la agresiva política estadounidense.

Por: Hedelberto López Blanch
Se publica con autorización del Autor y mediante una licencia de Creative Commons Respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

viernes, 8 de agosto de 2014

Rebelión financiera contra los poderosos

Dicen que los golpes enseñan y todo indica que tras padecer durante años demoledoras adversidades financieras, las naciones en desarrollo y las emergentes han comprendido que la única forma de mantener finanzas seguras es mediante la creación de bancos que les sean confiables y afines.

Dos instituciones financieras han surgido recientemente: los integrantes del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) acordaron crear el Banco de Desarrollo y un Fondo de Reserva, y la Unión de Naciones del Sur (UNASUR) fundó el Banco del Sur.

Los países integrantes de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) funcionan desde hace más de un año con el Banco del ALBA, y muchas de sus transacciones la realizan con el Sucre, (una moneda virtual) sin tener que acudir directamente al dólar.

El Banco del BRICS funcionará con un capital inicial autorizado de 100 000 millones de dólares, y un capital suscrito de 50 000 millones, que será compartido por igual entre los fundadores. La sede estará en Shanghái, y tendrá un centro regional en Sudáfrica.

El Fondo de las Reservas de Divisas (anticrisis) contará en un inicio con 100 000 millones de dólares y las cuotas se distribuyeron de la siguiente forma: Rusia, India y Brasil proporcionarán 18 000 millones de dólares cada uno, Sudáfrica 5 000 millones de dólares y China 41 000 millones de dólares.

Entre los propósitos del Banco se encuentra la de financiar proyectos de infraestructura y desarrollo sostenible de sus miembros y de terceros países fuera del grupo.

A todas luces, las dos instituciones nacen como alternativas al BM y al FMI pues reducirán la dependencia del mundo de esos centros financieros y también permitirán distanciarse de la moneda verde que aun hoy permanece como la principal en los intercambios comerciales globales.

Tras la creación del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) la mayoría de los préstamos y las operaciones financieras se han movido a través de estos emporios controlados por Estados Unidos y los países desarrollados de Europa Occidental.

En una estación de esquí denominada Bretton Woods, en New Hampshire al noreste de Estados Unidos, nacieron en julio de 1944, el FMI y el BM. El primero, en teoría, tenía como motivo principal apoyar con créditos a los países que sufrían dificultades de pago, mientras el segundo ayudaría a las naciones pobres con préstamos favorables para inversiones en infraestructura, educación y sanidad.

En la práctica y sobre todo en las dos últimas décadas, estos organismos financieros internacionales han ayudado a agravar la pobreza de los países que aceptan sus condiciones para poder utilizar sus créditos.

Estados Unidos, por las cuotas que aporta, posee el 17,14 % de los votos en esas instituciones y los países industrializados un tercio. Por esas prebendas, imponen que el presidente del BM sea un estadounidense y el director del FMI, un europeo, además de que las sedes de ambas instituciones se encuentran en Washington.

Sin el visto bueno del FMI, que como censor determina la voluntad y capacidad de un país para pagar el servicio de la deuda, no se entregan empréstitos, los que una vez otorgado, los gobiernos receptores deben someterse a condicionamientos que van desde recomendaciones no obligatorias hasta inspecciones extremas con imposición de sanciones de carácter forzoso.

Sus esquemas de ajustes van directamente encaminados a buscar la confianza de los mercados internacionales de capital en el país deudor, como ha ocurrido en Grecia, Portugal, España, Irlanda, y cuyas consecuencias han sido pecaminosas para la mayoría de sus habitantes al reducirse los programas sociales.

En 1989 se creó el llamado Consenso de Washington que impulsó las políticas neoliberales y de privatizaciones iniciadas en la década de 1970. Este mecanismo marca en la actualidad las políticas de presión y chantaje hacia las naciones en desarrollo suscritas por los organismos financieros internacionales.

Se le llamó Consenso de Washington por la coincidencia de opiniones (que ya no era nada nuevo) entre los diseñadores y gestores de la política internacional estadounidense con el FMI, BM y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)

En aquella ocasión, los acuerdos fundamentales a que llegaron los integrantes en ese cónclave y que han regido las políticas financieras mundiales en los últimos 25 años, fueron los siguientes: reducción del papel del Estado en la economía; privatización de empresas estatales; eliminación de los déficit públicos y fijación de políticas cambiarias “realistas”.

Desde entonces, Estados Unidos y esos tres bancos, se abrogan el derecho y la potestad de dirigir las líneas económicas de las naciones del orbe y quienes se nieguen a seguirlas no podrán disponer de empréstitos o financiamientos para un hipotético desarrollo económico.

Lo que ocurre en la práctica es que los préstamos obtenidos tras ignominiosas negociaciones, se convierten en impagables pues a estos se suman los elevados impuestos que las débiles economías de las naciones no pueden sufragar. Como resultado, la deuda con el organismo aumenta y los gobiernos se hacen más dependientes de los emporios financieros.

La institución suiza denominada Declaración de Berna ha calificado al FMI y al BM como “burocracias antidemocráticas, hipócritas y poco transparentes”

Por eso, el surgimiento de los Bancos del BRICS y del Sur, unidos al del ALBA, son relevantes opciones financieras que disminuirán las influencias sobre las naciones menos desarrolladas del planeta que durante décadas han mantenido el FMI, BM y BID.

Por: Hedelberto López Blanch
Se publica con autorización del Autor y mediante una licencia de Creative Commons Respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.