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lunes, 26 de mayo de 2014

Sudáfrica hace camino al andar

Resulta difícil encontrar en algún medio de comunicación occidental una noticia económica agradable sobre cualquier nación africana pues se dedican a sobredimensionar los problemas en ese continente para hacer creer a la opinión pública que sus habitantes son incapaces de gobernar esos países, lo cual muchos llaman mentalidad colonialista.

El oyente o lector que se hubiera guiado por las informaciones sobre Sudáfrica que ofrecían esos medios, no comprenderán cómo el Congreso Nacional Africano (ANC por sus siglas en inglés) pudo obtener una mayoría absoluta en las recientes elecciones presidenciales sudafricanas.

En términos generales, el ANC con su candidato a la reelección, Jacob Zuma, arrasó con el 63 % de los sufragios, y dejó muy atrás a Helen Zille, su principal contendiente del partido opositor Alianza Democrática (AD), que solo obtuvo el 22 %. En el AD se han agrupado la mayoría de los blancos que mantuvieron o apoyaron al régimen del apartheid. Otros partidos más pequeños se dividieron los restantes sufragios.

Durante los últimos meses, los poderosos medios de prensa internacionales montaron una fuerte campaña contra el gobierno sudafricano en los cuales aupaban los problemas sin resaltar ningún aspecto económico o político positivo.

La agencia española EFE señalaba en uno de sus artículos, “Pese a los enormes problemas sociales que enfrenta la nación, la altísima criminalidad, la corrupción y la mala gestión pública, la mayoría de la población sigue confiando en el ANC como la mejor opción”.

La AFP de Francia afirmaba: “Cada año centenares de protestas sociales, algunas de ellas violentas, dejan patente la indignación por la penosa situación, sobre todo a nivel local. Algo que también queda demostrado por el creciente número de votantes que optan por no ejercer su derecho”.

Otra agencia de noticias, la alemana DPA escribía: “El desempleo alcanza el 25 %. Ante todo son los millones de pobres en las ciudades quienes sufren las consecuencias de deficientes administraciones, escuelas y hospitales mal equipados, así como de las altas tasas de criminalidad”.

Estas son algunas de las cientos de informaciones que tanto la prensa escrita como la televisiva emitían desde meses antes de llevarse a cabo las elecciones generales. Todo se preparaba para provocar una mayor abstención de tal forma que el ANC no alcanzara los votos necesarios en el Parlamento y tuviera que buscar alianzas con otros partidos para gobernar. Debilitar al ANC era la meta.

Durante los 20 años de gobernación desde que el 27 de abril de 1994 cuando el primer presidente negro en la historia sudafricana, Nelson Mandela, alcanzó el poder, el Congreso Nacional Africano ha demostrado que pese a sufrir más de 300 años de colonialismo, segregación y gobiernos de minoría blanca, los verdaderos habitantes del país, eran capaz de administrar los destinos de la nación.

Recordemos que durante más de tres siglos al pueblo sudafricano se le impedía acceder a educación elemental o superior; se prohibía en las escuelas primarias enseñar matemáticas o ciencias; la historia era solo la escrita por los colonialistas; la población autóctona la encerraban en los llamados bantustanes (separación de las razas) y los empleos ofrecidos por los negros, eran de semi esclavitud, en servicios domésticos o yacimientos minerales.

La desocupación cifraba el 70 % entre la población nativa, mientras el hambre, la insalubridad y la muerte por enfermedades e inanición, eran parte de la vida cotidiana de los sudafricanos no blancos.

Tras ganar las recién pasadas elecciones de mayo, Jacob Zuma expresó: “Nos hemos acercado a nuestro preciado sueño de una Sudáfrica unida, no racial, no sexista, democrática y próspera, aunque nos queda aún un camino por andar en la erradicación de la pobreza, la desigualdad y el desempleo.

“En los 20 años de gobierno del ANC ha mejorado el acceso nacional a la atención médica, el reconocimiento del papel de las mujeres, los programas de ayuda económica para familias pobres; progresos en la reducción de la delincuencia, mientras que 11 millones de huérfanos se benefician de ayudas sociales”, agregó.

Según el Fondo Monetario Internacional, Sudáfrica ocupa el lugar 25 del mundo por su Producto Interno Bruto (PIB) que alcanza a 527 000 millones de dólares con un promedio de crecimiento anual en los últimos cinco años entre 2 y 3 % del PIB. Esto a pesar de la crisis económica mundial y en especial la que afecta a los países de la Unión Europea donde coloca un tercio de sus producciones.

Pretoria esta considerada como la primera economía de África (aunque ya la asecha Nigeria) con un 25 % de todo el PIB del continente. Cuenta con un gran volumen de capital nacional (público y privado) en estrecha relación con las grandes redes económicas mundiales.

La bolsa de valores de Johannesburgo es la mayor de África, y su industria la más poderosa y diversificada de todo el continente que va desde producciones de artículos y bienes agropecuarios y minerales (diamantes oro, platino, cromo, carbón), hasta los sectores automovilístico, aeronáutico.

Su moderna infraestructura le permite una eficiente distribución de los productos hacia los principales centros urbanos a lo largo de toda la región.

Sudáfrica con su plena integración en los organismos económicos políticos y económicos regionales e internacionales se ha convertido en una poderosa nación que señala el camino futuro del continente africano. Su reciente integración al grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) le abre un panorama económico más halagüeño en la arena mundial.

Antes en ese país nacer negro era heredar una maldición para toda la vida, y en cambio, nacer blanco era disfrutar de todos los beneficios económicos y sociales.

En solo dos décadas de democracia después de la caída del apartheid, el ANC ha demostrado que los pueblos africanos pueden resolver y administrar con eficiencia la economía y los destinos de sus países.

Por: Hedelberto López Blanch
Se publica con autorización del Autor y mediante una licencia de Creative Commons Respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Panamá, edulcorar el neoliberalismo

Después de cinco años de una de las más fuertes líneas de neoliberalismo económico impuestas en Panamá por el gobierno de Ricardo Martinelli, el triunfador en las recientes elecciones presidenciales, Juan Carlos Varela del Partido Panameñista, apuesta por solo endulzar aristas de ese sistema.

Antes de los comicios, la mayoría de los analistas enfatizaron que los candidatos no exponían verdaderas soluciones a los problemas que afronta el país.

Para el director del Centro de Estudios Estratégicos de Panamá, Julio Manduley, ninguno de los tres partidos tradicionales tenía una propuesta que no fuera neoliberalismo puro aderezado con distribuciones asistencialistas.
Martinelli, por su parte, llevó al extremo su afiliación ultraderechista y se convirtió además en uno de los principales ejecutores del diseño realizado por la administración estadounidense para tratar de debilitar y desbaratar los gobiernos progresistas que en los últimos años han proliferado en América Latina.

Cuba y Venezuela fueron dos de los principales blancos del accionar de Martinelli, que en ambas ocasiones salió derrotado y cuyo costo fue el aislamiento de Panamá con la mayoría de las naciones de la región.

En el plano económico, el gobierno saliente impulsó la asimetría entre ricos y pobres. Según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el 40 % de las familias de menores recursos concentra el 10,4 % del ingreso total, mientras el 10 % más rico capta el 38,6 %, convirtiendo a Panamá en uno de los países más desiguales de la región.
En estos cinco años se redujeron los servicios públicos de salud a la par que se impulsó el establecimiento de centros hospitalarios particulares. En carpeta se encuentra un anteproyecto para privatizar las fuentes de abasto de agua en todo el territorio.

Se estima que capitales extranjeros y ricos comerciantes nacionales se adueñarán de las cabeceras de los ríos panameños para luego vender a altos precios el agua potable.

Los programas neoliberales también han afectado a la educación pública. Muchas escuelas están completamente deterioradas y los educandos no cuentan con una mínima infraestructura.

Ante esas dificultades, ahora se esta promoviendo en áreas rurales y urbanas, el llamado “rancho” escolar, que consiste en reunir a niños de diferentes niveles en un mismo salón bajo la dirección de un solo maestro.

La administración de Martinelli promueve la privatización de los centros escolares lo que perjudicaría a la gran mayoría de la población que no cuenta con dinero para sufragar la alimentación, la atención sanitaria y los alquileres de la vivienda del núcleo familiar.

Las principales remuneraciones panameñas se basan en los servicios ya que el 75 % del PIB lo generan las actividades del Canal de Panamá, la Zona Libre de Colón, los puertos, la banca y el turismo.

La economía ha subsistido en los últimos años debido al incremento de las construcciones, pero solo favoreció a la burguesía criolla, y a las transnacionales. Esos son los principales motivos de las constantes huelgas en los sectores de la construcción y la educación.

Pese al crecimiento del PIB en alrededor de un 8 % en los últimos años, el auge económico no ha beneficiado a las mayorías pues la pobreza alcanza, según la CEPAL, al 29 % y la penuria extrema al 11,7 % de los panameños, mientras son constantes las denuncias de una extendida corrupción.
Uno de los más sonados casos es el de dos empresarios italianos acusados de corrupción internacional y cuyos negocios ilícitos involucran a Martinelli.

Además de la cadena de problemas enunciados, el saliente presidente le deja a su sucesor, (que tomará el puesto el primero de julio por un período de cinco años) una deuda que se cifra en más de 20 000 millones de dólares.
Durante la campaña electoral, Juan Carlos Varela, enfatizó que su gobernación sería humana, con visión social y vocación de servicio público, y auguró que lucharía contra la desigualdad y la corrupción para defender el dinero del pueblo.

Asimismo, propuso que si llegaba al poder, congelaría los precios de 22 productos de la canasta básica, otra situación que afecta a los panameños debido al constante incremento del costo de la vida.

Pero ya Martinelli le salió al paso y tras perder la puja electoral afirmó que seguiría los pasos y las ofertas realizadas por Varela, sobre todo la de reducir en 58 dólares el costo de la canasta básica.

El presidente saliente, que mira más hacia Washington que hacia sus coterráneos sentenció: "Es difícil e imposible; eso no funciona". Y lo dijo con suma confianza y potestad pues él es dueño de una de las principales cadenas de supermercados y de las mayores importadoras del país.

Como afirma un viejo refrán, “del dicho al hecho va un buen trecho” y esto parece que sucederá con las promesas de Varela, si en definitiva no da una vuelta al problema principal que es el sistema neoliberal implantado en buena parte del mundo por los países occidentales desarrollados y las grandes compañías transnacionales.
Sin ese corolario el pueblo panameño continuará padeciendo más de lo mismo.

Por: Hedelberto López Blanch
Se publica con autorización del Autor y mediante una licencia de Creative Commons Respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

lunes, 19 de mayo de 2014

"En el Congo aprendí mucho con el Che"

En abril de 1965, dos años y medio antes de que al guerrillero heroico lo asesinaran sus captores tras caer herido en combate en Bolivia, Rafael Zerquera Palacios se convirtió en el primer médico que estuvo con el Che en el Congo Leopoldville, Zaire, hoy República Democrática del Congo.

 

Foto Internet

 

Tras graduarse como médico en 1964 y cuando cumplía el servicio social en Santo Domingo, en la Sierra Maestra, llegó a la consulta de Rafael Zerquera Palacios un emisario que le traía la encomienda de que se presentara urgentemente en el Ministerio de Salud Pública en La Habana. En la capital lo recibió el entonces ministro de Salud Pública, doctor José Ramón Machado Ventura, quien le pidió su disposición para cumplir una misión internacionalista muy importante, sin decirle en qué lugar sería. Zerquera, que había ofrecido su disposición para ayudar a cualquier país en el mundo, rápidamente dio su aprobación y Machado le indicó que dijera a su familia que iría al Festival de la Juventud y los Estudiantes que tendría lugar en Argelia.

Este médico, de piel negra, nació el 1ro. de mayo de 1932, en Trinidad, antigua provincia de Las Villas. Allí estudió la escuela primaria y en Cienfuegos el bachillerato en Ciencias. Oficial retirado de las FAR, a sus 76 años tiene numerosas anécdotas que contar sobre aquella gesta, tantas que no cabrían en este pequeño artículo. sorpresa inesperada A los diez días de la entrevista con Machado Ventura, el 10 de abril de 1965, él, junto a otros tres combatientes (Norberto Pio Pichardo, Víctor M. Ballester y Martín Chibás González) tomaron un avión vía La Habana-Moscú, lugar donde se le unieron tres compañeros más, y en El Cairo, Egipto, otros tres. Ya eran nueve y con Zerquera (iba al frente del grupo) sumaban diez. Antes del viaje, el Comandante en Jefe Fidel Castro habló con Zerquera, le explicó la importancia de la misión, se interesó por su familia pero no le dijo a qué país iría, aunque le expresó que cuando llegara allá se iba a encontrar con una sorpresa que ni esperaba ni podía soñar. «Esa conversación fue uno de los momentos más felices de mi vida».

De Egipto volaron a Tanzania, adonde llegaron el 18 de abril, y allí se encontró con Víctor Dreke, José María Martínez Tamayo (Papi), el capitán Rivalta como embajador en ese país, Oscar Oliva, y el Che que estaba disfrazado y parecía un profesor francés. Zerquera llevaba dos maletines, uno que pesaba mucho, con balas de M-1 (después supo que eran para el Che), y el otro contenía dinero en efectivo.

Al despedirlo en el aeropuerto de La Habana, Osmany Cienfuegos le había entregado los maletines y le ordenó: «se los entregas solo al jefe; puede ocurrir algún problema pero como único salvas tu honra es que venga el cadáver tuyo junto con la noticia de que los maletines se perdieron».

Recuerda el galeno que, una vez en Tanzania, con los elementos aportados por el Comandante en Jefe sobre la sorpresa que encontraría, cuando vio a un hombre blanco «camuflajeado» entre los demás, con una pipa y leyendo francés, comenzó a sospechar. Y cuando ese hombre blanco con una barba a medio salir, reunió a los 14 primeros compañeros que habían llegado, les explicó las tareas y objetivos de su presencia en el lugar y les preguntó si alguien lo conocía, sus sospechas aumentaron. Los únicos que sabían su identidad eran Dreke (segundo jefe de la futura guerrilla) y su ayudante José María Martínez Tamayo (Papi), pero no dijeron nada.

Zerquera le dijo que tenía una idea y, ante la exigencia del jefe para que dijera el nombre, respondió: me imagino que usted es el Che. todo el mundo era soldado Guevara hizo un gesto afirmativo y seguidamente explicó el porqué de su presencia en tierras africanas. Habló de su afecto y admiración por Patricio Lumumba y entonces se dieron cuenta de adónde irían.

Dijo que el Movimiento le había solicitado al gobierno cubano una ayuda. Agregó que entre los dirigentes cubanos, él era el que mejores condiciones tenía para dar ese paso. Que había estado antes en varios países africanos y contactó con el Movimiento de Liberación lumumbista. Habló sobre muchas cosas: que tenían que ser un ejemplo; de cuando se integró a las filas del 26 de Julio; de cuando conoció a Fidel; de cómo se fue ganando los grados por los méritos y los actos; que había que ser así, que allí nadie era nadie, que todo el mundo era soldado, empezando por él, y que los grados se irían adquiriendo según se los ganaran. Que llevaba una libreta donde anotaría la historia de cada cual como se hace en toda guerrilla. Puntualizó que allí no quería autosuficiencia, autovaloración, que íbamos a ayudar y teníamos que ser humildes para ser ejemplo. Señaló que la tarea no sería un paseo, que podía durar cinco años y después se valoraría una sustitución progresiva, de acuerdo con los intereses del Movimiento. Seguidamente sacó un diccionario en lengua swahili y le asignó un número a cada uno de los 14 presentes. Moja, número uno en swahili, a Dreke; el dos, Mbili, a su ayudante; el tres, Tatu, el Che. A Zerquera, como venía al frente de diez compañeros le puso ese número, Kumi. Como el Che era un excelente estratega militar, después de pasar el diez, saltó al 20, 30, 40, etcétera, con el objetivo de despistar al enemigo sobre cualquier cifra posible. Tras la reunión, Kumi trató de entregarle los maletines pero el Che le dijo que los guardara.

Tras buscar medicinas y el avituallamiento necesario en Tanzania se dirigieron a la frontera con el Congo Leopoldville (antiguo Zaire). Desde Kigoma, en Tanzania, atravesaron, en la oscuridad de la noche, el peligroso lago Tanganika en dos pequeñas lanchas. Los primeros 13 combatientes cubanos llegaron el 24 de abril de 1965 a la localidad de Kibamba, en el Congo.

Se iniciaba así el andar del Guerrillero Heroico, con un puñado de hombres, por tierras congoleñas. En esa gesta llegaron a participar 123 combatientes cubanos, ya tienes pacientes.

Como la participación del Che no había sido informada, nadie del Movimiento de Liberación los recibió en Kibamba. Entonces Godefroid Tchamleso, un congolés miembro de esa organización que viajó con ellos en la lancha, organizó con algunos combatientes nativos una especie de bienvenida. Los alojaron en unas chozas. En una de ellas el Che puso su hamaca y esa noche Kumi durmió en el suelo cerca de él.

Al siguiente día exploraron una empinada montaña cercana al lugar donde finalmente se establece el campamento principal. El doctor Zerquera quedó en Kibamba encargado de atender a los enfermos y de recibir a los futuros combatientes que irían llegando.

En una primera ocasión Kumi subió, con mucha dificultad por la falta de preparación, la empinada cima de 1 800 metros de altura donde radicaba el Che, pero la segunda vez fue porque lo mandaron a buscar y al llegar encontró al guerrillero heroico muy mal de salud, con mucha fiebre y tos seca. Zerquera le preguntó cuál sería el tratamiento mejor para su caso específico y el Che le dijo que kanamicina, pero se lamentó porque no sabía dónde la iban a encontrar. Entonces es cuando Kumi abrió el maletín y Guevara le preguntó de dónde lo había sacado. Tras las explicaciones pertinentes comenzó el tratamiento y a los tres días, ya algo restablecido, le indicó a Kumi que su trabajo estaba en Kibamba, donde tenía un hospital y pacientes que atender.

Poco tiempo despues el médico tuvo que regresar porque el Che presentaba hemorragia y fiebre alta. Durante tres largos días con sus noches Kumi le puso tratamiento contra la malaria hasta que salió de la gravedad. De ahí en adelante, el Che nunca más se enfermó y continuó organizando y dando aliento a sus hombres pese a que los problemas dentro del movimiento de liberación del Congo y las condiciones para sostener la guerrilla no eran las mejores.

«Yo aprendí mucho con el Che desde los primeros días en que llegamos a Kibamba, cuando estábamos prácticamente sin hacer nada y nos cayó el “gorrión”, es decir, la nostalgia. Una mañana se apareció en el campamento y me dijo que venía a ayudarme para que no me quejara. Me preguntó a qué yo había ido y establecimos el siguiente diálogo:

Kumi: A atender a los enfermos y heridos cubanos

Che: No, usted vino a ejercer su profesión.

Kumi: Dígame cómo la ejerzo.

Che: Coja el maletín y acompáñeme.

Y el Che y yo, junto al traductor congoleño Freddy Ilanga (fallecido más tarde en Cuba) comenzamos a recorrer la zona. Veíamos a los enfermos y decía, a este aspirina a aquel, vitamina B-2. Al otro día, no tuve que dar el recorrido, los nativos se me metían en la choza para que los consultara, y el Che me dijo: “Fíjate como ya tienes pacientes”.

Pese a que la gesta del Congo no dio los resultados esperados, afirma Kumi, “al paso de los años comprendí que en realidad esa misión sirvió de mecha para alimentar el fuego de la lucha en los pueblos africanos; fuego que después comenzó a incendiar Guinea Bissau, Mozambique, Angola, Namibia, Sudáfrica y todos los demás países que se liberaron.

En total siete médicos cubanos y uno de origen haitiano que estudiaba en Cuba participaron en esta gesta con el Che en el Congo Leopolville.

Por: Hedelberto López Blanch
Se publica con autorización del Autor y mediante una licencia de Creative Commons Respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

martes, 13 de mayo de 2014

El bumerán de las sanciones contra Rusia

En pleno siglo XXI cuando gran parte del mundo se ha entrelazado mediante una agresiva globalización neoliberal, resulta hipotético imponer sanciones a una potencia como Rusia que puede comerciar con otros muchos países y al final salir mejor parada que sus inquisidores. 

La furia de Estados Unidos y de la Unión Europea debido a que Rusia acogió la integración de Crimea a la Federación como solicitaron en referendo sus habitantes, fue la chispa que alebrestó a occidente para imponer sanciones al gigante europeo cuyo pueblo ha enfrentado y emergido airoso de bloqueos económicos y dos guerras mundiales a lo largo de su historia moderna. 

Lo cierto es que en este mundo completamente globalizado cuando una puerta se cierra, otras se pueden abrir y el ejemplo más reciente resultó la enorme cantidad de sanciones económicas que Occidente impuso a Irán y que ahora ha tenido que echarlas atrás mientras que a Teherán le sirvió para reajustar su mercado interno y abrir oportunidades con otros clientes extranjeros. 

Nuevas operaciones de “castigo” contra funcionarios y empresas rusas han sido impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea en busca de hacer lo imposible por debilitar a Rusia. Esto ha impulsado a esta nación a rediseñar su estrategia energética en momentos que países asiáticos en pleno desarrollo como China e India están cada día más necesitadas de petróleo y gas. 

El politólogo estadounidense Thomas Gram, escribió recientemente en el diario inglés The Financial Times, que “ya es imposible aislar a Rusia, ubicada como la sexta economía más grande del orbe y el mayor exportador mundial de hidrocarburos, que proporciona a la UE un tercio de su petróleo y gas”.

El trasfondo de la tirante situación creada en Ucrania consiste principalmente en una práctica geopolítica de Washington para cercar y tratar de debilitar a Rusia. 

Para Europa, que sigue al pie de la letra todas las órdenes de Estados Unidos, Ucrania es una fuente para obtener alimentos, materias primas y minerales y a la par, un mercado para colocar la diversidad de sus productos manufacturados, con el consecuente déficit para Kiev en la balanza comercial con el bloque que alcanza a más de 10 000 millones de dólares. 

Datos oficiales informan que la deuda de Kiev con Moscú asciende a 16 000 millones de dólares. Para poder recibir empréstitos, el gobierno instalado tras el golpe de Estado, aceptó un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que le ha exigido de inmediato, encauzar profundas medidas neoliberales y reducir al máximo los servicios públicos. 

La primera es que a partir del pasado primero de mayo, el aumento de la tarifa de gas para la población subió un 50%, y para los mayoristas hasta el 40% a partir del 1 de julio.

¿Qué sucedería, no solo a la economía de Ucrania, sino también a muchas de la Unión Europea si Rusia corta el suministro de gas?

Para Kiev sería un fuertísimo golpe y para la UE puede representar otro estremecimiento ante la crisis económica que padece desde 2008 sin otearse aún visos de superación.

Por los gasoductos que conectan a Rusia con Europa a través de Ucrania pasaron en 2013 la cantidad de 86 100 millones de metros cúbicos y en total, Moscú abasteció el 34 % del mercado de esa región. 

Serguéi Gláziev, consejero presidencial ruso para la integración económica regional señaló que si continúan las sanciones y Washington corta a Moscú del sistema financiero mundial (en dólares y euros como lo hizo anteriormente con Irán) las pérdidas de la Unión Europea alcanzarán a un billón de euros lo que sería un suicidio económico para el viejo continente. 

El Banco Central y el Gobierno de Rusia están trabajando en la creación de su propio sistema de pagos tras la cancelación de operaciones y pagos de los clientes de varios bancos rusos por las compañías Visa y MasterCard. 

Como afirma Gláziev, si Estados Unidos congela las cuentas de empresas y ciudadanos rusos, Moscú podría reconocer la imposibilidad de devolver los préstamos concedidos por los bancos estadounidenses. Es decir, las sanciones tienen doble filo. 

Otra relevante situación es la posibilidad de que Moscú, ante las constantes amenazas de Washington, desista de utilizar el dólar y comience a vender energía en otras monedas lo cual sería un duro golpe al billete verde que se basa en los llamados petrodólares sin que tenga un respaldo en el oro. 

Ya el grupo del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) esta realizando muchas de sus operaciones comerciales en las diferentes monedas de sus países y ha comenzado a separarse del dólar. Las sanciones norteamericanas-europeas contra Moscú podrían acelerar ese sistema de pago entre las cinco economías emergentes. 

Como se conoce, por la diversidad de relaciones que mantiene con países de los diferentes continentes, Moscú puede obtener cualquier mercancía que necesite. Pero los productos que ella exporta (gas, petróleo, metales y tecnología aérea y cósmica) son insustituibles para la mayoría de las naciones. 

Por ejemplo, hace unos días, el sub secretario de Defensa de Estados Unidos, Frank Kendall aseguró que no se vislumbra ninguna opción para poder reemplazar los motores de cohetes de fabricación rusa que Washington utiliza para lanzar satélites de aplicación militar. 

El Pentágono informó que utiliza los motores rusos RD-180 para los cohetes Atlas y no cuenta con los recursos temporales y tecnológicos necesarios para producir ese tipo de motores. 

Recientemente, el ministro de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, realizó una visita de dos días por cuatro países de América Latina (Cuba, Chile, Nicaragua y Perú) mientras sostiene una fructífera relación comercial con Brasil, Argentina, México, Colombia, Ecuador y Bolivia, lo que hace suponer la ampliación futura de intercambios con Latinoamérica. En Asia y África también mantiene estrechos lazos mercantiles. 

Como se observa, en tiempos de globalización comercial esta caduca la época de unilateralismo económico y mucho menos imponérselo a una potencia como Rusia. El diálogo y la concertación de posiciones será lo más indicado.


Por: Hedelberto López Blanch

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