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viernes, 25 de octubre de 2013

La Cumbre Ibero-anémica

Las Cumbres Iberoamericanas o Ibero-anémica como se le puede llamar a la última realizada en Panamá, han perdido interés para muchos jefes de Estado y de Gobiernos y urge colocarles algunas “transfusiones”, pues todo indica que desaparecerán.

Y es que desde hace algunos años, los acuerdos tomados solo aparecen en las Declaraciones Finales y muy pocos se han llevado a la práctica para bien de las economías nacionales.

El desinterés manifiesto por esos encuentros trató de ser obviado en varias declaraciones como la del secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias quien desestimó el fracaso de la Cumbre por la pobre asistencia presidencial y rechazó que la crisis española u otros foros regionales hayan influido en las ausencias.

Por una u otra razón, a la XXIII Cumbre faltaron los presidentes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, Guatemala, Nicaragua, Perú, Uruguay y Venezuela. Asistieron los de Andorra, Colombia, Costa Rica, El Salvador, España, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Portugal y República Dominicana.

El presidente, Mariano Rajoy, cuyo país está envuelto en una profunda crisis económica, con enorme deuda financiera y más de 25 % de desempleo, trató de calmar a los asistentes al señalar que España esta dejando atrás sus problemas económicos y que volverá a ser atractiva para la región, afirmación muy poco convincente.

En su intervención clamó por recibir la necesaria ayuda que precisa la deteriorada economía de su país al indicar que España va a ofrecer nuevas y renovadas oportunidades para que empresas latinoamericanas las aprovechen y se establezcan allá. 

Rajoy, con sus clamores y lamentos logró que la mitad de los 22 mandatarios asistentes a la cita, acordaran reestructurar el financiamiento de la Secretaría General Iberoamericana (Sigib), al pasar la proporción de cuotas que aportan los países. España y Portugal de un 70 % tributarán 60 %, mientras América Latina pasará a costearlas de un 30 % al 40 %. La de Panamá, sin ningún resultado plausible, costó 9 000 000 de dólares.

Tanto Rajoy como el príncipe heredero Felipe, quien había llegado horas antes a Panamá, iban dispuestos a darle un fuerte espaldarazo a la Alianza del Pacífico, nuevo mecanismo neoliberal impulsado por Estados Unidos con la anuencia de Chile, Colombia, México y Perú. 

Mariano y Felipe declararon que estaban muy interesados en potenciar la Alianza Pacífico y con ese fin, asistieron a un Encuentro Empresarial en el que participaron comerciantes multimillonarios, con la esperanza de fortalecer e introducirse aun más en las economías de la zona.

Los integrantes de la Alianza del Pacífico se caracterizan por sus posiciones de globalización privatizada y de libre comercio a favor de compañías transnacionales, lo que ha sido criticado por gobiernos nacionalistas y progresistas de América Latina y el Caribe que ven a esa organización como punta de lanza para tratar de revivir el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) ideada por Washington.

Las Cumbres Iberoamericanas surgieron en 1991 para crear un puente entre las antiguas metrópolis (España y Portugal) con Latinoamérica, sin la presencia y presiones de Estados Unidos, pero nunca Madrid se deshizo de sus ataduras y las directrices que le ordenaba Washington.

Los tiempos de la sumisión de América Latina a los dictados del poderoso vecino del norte, fueron creando un ambiente más soberano y de independencia entre los nuevos gobiernos surgidos en la región y su primera gran victoria fue derrocar en 1995, en la Cumbre de las Américas de Argentina, el intento norteamericano de instaurar el ALCA. 

Le siguieron la creación de organismos políticos y económicos más independientes del eje estadounidense como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y el fortalecimiento del Mercado Común del Sur (MERCOSUR).

Tanto Rajoy, como su predecesor, José Rodríguez Zapatero, no fueron capaces de erradicar sus mentalidades de antiguas y triviales metrópolis que saquearon las riquezas de América latina, ni sus ataduras con Estados Unidos. 

Ahora, con una violenta crisis económica y financiera en España, que ha mermado su prestigio a nivel internacional y hasta se ha dejado imponer medidas de ajuste dictadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) el Banco Central Europeo y la Comisión Europea (la llamada Troika) se hace más difícil que en esta parte del nuevo mundo se tomen en serio sus cantos de sirena.

Las Declaraciones Finales de las últimas citas se han quedado en los papeles, sin tratar de resolver cuestiones fundamentales como son la desigualdad, el hambre, la miseria que aun sobrevuelan no solo en países de la región, sino también se extendieron, por la crisis mundial, a España y Portugal.

El inmovilismo ocurrido en esta Cumbre, no permitió ni nombrar al nuevo secretario general Iberoamericano que sustituirá al ya bastante desgastado Enrique Iglesias.

El presidente del Congreso argentino, Julián Domínguez presente en el encuentro fue categórico al expresar: "Resulta claro que los cambios producidos en los últimos años, y los avances en América Latina hacia una mayor autonomía nos llevan a reflexionar sobre el sentido de las cumbres iberoamericanas".

Tras la próxima cita que se efectuará en 2014 en Veracruz, México, se acordó que las siguientes tengan lugar cada dos años y si no se les colocan “transfusiones” políticas y económicas con posiciones de independencia y soberanía, lo más probable es que inexorablemente tenderán a desaparecer.
Por: Hedelberto López Blanch
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