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miércoles, 26 de diciembre de 2012

ALBA, ocho años de avances económicos


La mayoría de los incrédulos no creyeron que la iniciativa surgida en La Habana el 14 de diciembre de 2004, que por entonces se nombró Alternativa Bolivariana para América Latina, iba a fortalecerse y convertirse en uno de los mecanismos de integración y desarrollo más importantes para la región.

En contraposición, sus fundadores, los presidentes Hugo Chávez de Venezuela y Fidel Castro de Cuba, sabían que esa sería una de las formas más exitosas para combatir el proyecto estadounidense de crear un Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) que amenazaba con amarrar de forma neoliberal y neocolonial, a toda la zona con ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

El ALCA fue derrotado por los jefes de Estado latinoamericanos durante la IV Cumbre de las Américas celebrada en Mar del Plata, Argentina, en 2005 aunque no obstante, Estados Unidos firmó tratados de Libre Comercio con algunos países de la región, al estilo del rubricado con México en 1994 que mantienen al estado azteca atado de pies y manos al gigante del Norte.

El ALBA, que por iniciativa de Chávez pasó en 2007 a denominarse Alianza en vez de Alternativa, surgió con cuatro premisas fundamentales en sus relaciones: cooperación, solidaridad, complementación y respeto a la soberanía de los países.

Esos principios y la realización de un intercambio justo han posibilitado que su membresía continúe creciendo. Bolivia se adhierió en 2006; Nicaragua en 2007; la Mancomunidad de Dominica y Honduras en 2008 (este último país sale tras el golpe de Estado contra el presidente constitucional Manuel Zelaya); Antigua y Barbuda, Ecuador y San Vicente y las Granadinas en 2009.

Durante la celebración del Octavo aniversario del bloque efectuado en Caracas, el vicepresidente venezolano Nicolás Maduro enfatizó que el presente objetivo de la Alianza es incrementar el comercio entre sus miembros, consolidar el Banco del ALBA y las transacciones a través del Sistema Único de Compensación Regional de Pagos (SUCRE).

Esa moneda virtual con un valor de 1,25 dólares, surgió en octubre de 2009 para facilitar el intercambio comercial entre sus miembros sin depender del billete verde y que se fortalezca posteriormente para formar una unidad de reserva.

En 2011 se efectuaron 431 operaciones mediante ese mecanismo por un monto de 271 millones de sucres y en 2012 la cifra llegará a 1 000 millones, principalmente entre Venezuela, Ecuador, Bolivia y Cuba. El parlamento nicaragüense aprobó recientemente su integración a ese sistema.

Se espera que los intercambios mediante el SUCRE ocupen el 30 % del comercio interno de la Alianza en los próximos años.

Para 2013 está programada la consolidación del aumento de la inversión industrial y del Banco del ALBA. Este último nació en 2008, durante la IV Cumbre del organismo, con un capital autorizado de 2 000 millones de dólares y 1 000 millones de dólares de capital suscrito para financiar proyectos de impactos sociales que, por tener un plazo de recuperación largo, generalmente no son asumidos por la banca comercial.

Durante la XI Cumbre efectuada en Caracas en febrero de 2011, los jefes de Estado y Gobierno acordaron crear el fondo de reserva del Banco con la incorporación del 1 % de las reservas internacionales de sus miembros con monedas libremente convertibles y con oro, para tener mayor fuerza económica.

En esa ocasión se explicó que la capitalización del Banco es fundamental para la integración financiera, mediante inversiones estratégicas que permitan apuntalar la nueva arquitectura productiva regional y disminuir la dependencia de los organismos financieros internacionales como el BM y el FMI cuyos accionares políticos han sido históricamente desastrosos para los países del sur.

En esa Cumbre se puso de manifiesto la pujanza del Grupo tras los pedidos de Surinam, Santa Lucía y Haití de integrarse al bloque, primeramente como miembros especiales y después con plenos derechos y deberes.
Auspiciado por el ALBA y por iniciativa del presidente Chávez, en 2005 surgió PETROCARIBE mediante el cual Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) financia parte de la factura a mediano y largo plazos a cerca de 20 miembros, e incluye la posibilidad de hacer pagos en bienes y servicios.

Si la voluntad solidaria de la Revolución Bolivariana con los países de la región no se hubiera puesto de manifiesto a través de PETROCARIBE, la situación económica de sus integrantes sería sumamente grave, debido al desmedido aumento en los precios de los hidrocarburos.

A partir de 2007 se instauraron las bases para los llamados proyectos y empresas Grannacionales, en alusión a la concepción de Patria Grande esbozada por Simón Bolívar hace dos siglos.

Las empresas Grannacionales se han formado en forma bilateral o en conjunto en las áreas de educación, cultura, salud, energía, minería, telecomunicación, transporte, vivienda, vialidad, alimentación. También pueden participar otros países con la aprobación de sus miembros.

Los programas sociales han sido impulsados con fuerza sobre todo la atención médica de los habitantes, extensión de la educación, eliminación de poblados insalubres, servicios de agua potable y de alcantarillado y solución de los problemas alimentarios.

Tres países, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, fueron declarados por la UNESCO libres de analfabetismo con ayuda del programa cubano Yo Si Puedo, mientras se impulsa la participación masiva de los pobladores en la enseñanza primaria, secundaria y universitaria.

La atención médica, que ha llegado hasta sectores antes olvidados como los discapacitados, se ha extendido por la geografía de las naciones del ALBA.

Son muchos los aciertos de este bloque de integración solidaria latinoamericana que ha tenido que enfrentar también desafíos como el golpe de Estado contra uno de sus miembros, Honduras, así como las intentonas golpistas contra Venezuela, Bolivia y Ecuador.

Pero resulta innegable que el ALBA, a ocho años de fundada, se ha convertido en el segundo bloque de importancia geoestratégica que impulsa la eliminación de las injusticias, inequidades y pobrezas dejadas durante décadas en la región por el saqueo de gobiernos estadounidenses, las compañías transnacionales, el FMI y el BM. Como afirmó en una ocasión el presidente Chávez, “El ALBA es la unión para ser libres”.

Por: Hedelberto López Blanch
Se publica con autorizacion del Autor y mediante una licencia de Creative Commons Respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

martes, 18 de diciembre de 2012

El TLCAN expande el hambre en México

El tiempo les ha dado la razón a los presidentes latinoamericanos que en 2005, en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, Argentina, rechazaron integrar el Área de Libre Comercio (ALCA) promocionada por Estados Unidos. Hoy sus países estarían en iguales condiciones a las que padece México.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), informó que de una población cercana a los 110 millones, el 51,3 % vive sumido en la pobreza, es decir, 55 millones de mexicanos carecen de los recursos elementales para cubrir sus necesidades básicas.

Según Coneval, la cifra resulta aterradora al incrementarse la espiral de pobreza año tras año sin que existan visos de solución. En el 2008 el número de personas en esas condiciones era de 50,6 millones, principalmente en Chiapas, Veracruz, Tabasco, Baja California, Puebla, Jalisco, Guanajuato, Oaxaca, Guerrero, Morelos, Chihuahua y el Distrito Federal. Desde que el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari aprobó en diciembre de 1992 el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), que entró en vigor en enero de 1994, el hambre y la pobreza se han convertido en males mayores de los aztecas, unido a la enorme violencia de los carteles de la droga en lucha por transportar esa mercancía hacia el mayor consumidor de estupefacientes en el mundo: el vecino Estados Unidos. Una de las peores consecuencias del TLCAN es la de haber obligado a más de 2 000 000 de campesinos, junto a sus familiares, a abandonar las tierras que arrendaban por los bajos precios de los productos y el abandono gubernamental.

Al acordarse la libre exportación de mercancías, las empresas transnacionales y los agricultores estadounidenses (con enormes subsidios gubernamentales y modernas tecnologías de producción) inundaron los mercados mexicanos en detrimento de comerciantes y agricultores nacionales. 

Los campesinos emigran en masa hacia las grandes ciudades donde les resulta sumamente difícil hallar trabajo y pasan a engrosar las filas de los vagabundos, o los más jóvenes tratan de cruzar las custodiadas fronteras norteamericanas en un vía crucis de inmigrantes clandestinos. Las transnacionales de alimentos que operan dentro del país, se han convertido en las principales productoras, importadoras, exportadoras y prácticamente se han adueñado del control de la economía azteca. Innumerables fuentes de trabajo se esfuman tras la compra y concentración de tierras por esas compañías, y por la utilización de nuevas técnicas industriales en la agricultura. Pequeñas granjas han sido eliminadas por enormes emporios como Tyson, Smithfield, Pilgrims Pride que se han adueñado de la producción ganadera a la par que provocan contaminaciones del agua y la tierra por el afán de elevar las producciones sin cuidar el medio ambiente. 

Como aseguran sus directivos, al final, el país no es de ellos. El maíz, alimento básico ancestral del mexicano cuya producción nacional abastecía a toda la población y quedaban excedentes para la exportación, ha sido prácticamente eliminado de sus campos desde la entrada en vigor del TLCAN, al cuadruplicarse las importaciones de esa gramínea procedente de Estados Unidos. Con los aumentos en los precios internacionales de los alimentos, provocado muchas veces por compañías intermediarias (entre las que destacan Maseca /Archers, Daniel Midland y Cargill) que juegan con el hambre de los pueblos para enriquecerse, los precios de la tortilla de maíz son casi inalcanzables para los mexicanos. Las cifras no mienten. Si antes del TLCAN el país gastaba 1 800 millones en importar alimentos, ahora invierte 24 000 millones con alta dependencia en soya, 95 %; arroz, 80 %; maíz, 70 %; trigo, 56 % y frijol, 33 %. Gracias al TLCAN, funcionarios del Departamento de Agricultura en Washington señalan que en los próximos años, México deberá adquirir el 80 % de los alimentos en otros países, principalmente en Estados Unidos. Llevada de las riendas del Tratado de Libre Comercio, muchos analistas consideran a la nación azteca una dependencia de Washington, debido a las leyes neoliberales que permiten a las compañías extranjeras utilizar mano de obra barata para sus producciones, explotar sus recursos naturales, extraer petróleo a precios referenciales y exportar los excesos de mercancías norteamericanas hacia ese país.

Mientras esta situación ocurre en México, un reciente informe de la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL) señaló que ese flagelo ha disminuido en la región y actualmente afecta a 168 millones de personas, equivalente al 30 % de la población, aunque, agrega, se trata de la más baja en las últimas tres décadas. Para la CEPAL, los niveles de pobreza continuarán reduciéndose aunque a un menor ritmo, hasta cerrar el año en una tasa del 28,8%,equivalente a 167 millones de personas, gracias al crecimiento económico y a la moderada inflación. En los últimos años, varias naciones entre las que destacan Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina, Nicaragua y Brasil posibilitaron que las cifras de pobreza se redujeran al llevar adelante políticas sociales a favor de sus habitantes y tomar medidas para que las transnacionales no saqueen sus economías.  

El incremento de la desigualdad es otro aspectos que golpea a la nación azteca ya que mientras más de la mitad de la población no puede acceder a sus necesidades alimenticias, educacionales o de salud, solo ocho magnates nacionales poseen una fortuna de más de 90 000 millones de dólares que equivale al 10 % de Producto Interno Bruto (PIB) del país.

El Tratado ha permitido el enriquecimiento de una minoría criolla, a la par que posibilitó a Washington mantener un mayor control sobre la economía azteca en detrimento de su pueblo.

Por: Hedelberto López Blanch
Se publica con autorizacion del Autor y mediante una licencia de Creative Commons Respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.