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sábado, 4 de octubre de 2014

El incierto destino de las sanciones a Rusia

Si los nuevos estadistas occidentales revisaran la historia de Rusia, lo más probable que comprendieran lo obsoleto que resultará doblegar a la nación euroasiática con presiones económicas.

Para no retrotraernos a tiempos muy lejanos recordemos solo que a principios del siglo XIX tras salir del desgaste de la Primera Guerra Mundial y ocurrir el triunfo de la Revolución Bolchevique en 1917, Rusia fue aislada por los países occidentales que no admitían un sistema socialista en Europa.


Pese a sufrir una destrucción total durante la Segunda Guerra Mundial, Rusia enfrentó y derrotó al poderoso ejército alemán y ayudó a liberar a varios países europeos. Siguieron férreos bloqueos y sanciones amparados en la llamada Guerra fría de occidente que apuntaban al derrocamiento del socialismo soviético, pero pese a esas agresivas políticas, la antigua Unión Soviética logró innumerables logros económicos, científicos y sociales.


A lo largo de los años, ha quedado demostrado que los bloqueos económicos contra un país por pequeño que sea, como el caso de Cuba, no pueden cambiar un sistema si sus dirigentes y el pueblo se unen en defensa de su independencia y soberanía.


Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto varios paquetes de medidas contra Moscú debido a que no dejó arrebatarse la estratégica península de Crimea después de que Washington diseñó y ayudó a derrocar al gobierno ucraniano de Víctor Yanukovich y en su lugar instaló un régimen ultraderechista con el objetivo de cerrar el cerco fronterizo al gigante asiático, al que observa como un fuerte obstáculo, junto a China, para preservar un mundo unipolar.


Las sanciones se dirigen a perjudicar a las industrias petroleras y de defensa; prohibir a los ciudadanos y empresas de la UE comprar o vender nuevos bonos, acciones o instrumentos financieros con un vencimiento superior a 90 días emitidos por los bancos estatales rusos y negar visas y congelar cuentas de ciudadanos rusos y algunos ucranianos del este.


Las medidas impuestas innegablemente que dificultarán momentáneamente el desarrollo económico de Rusia al causar la huida de capitales, bajar el volumen de las inversiones e impedir a bancos tener acceso a créditos foráneos, pero por el contrario, le ha permitido a Moscú hallar nuevos mercados e impulsar sus producciones internas.


En sentido completamente opuesto al deseo norteamericano, las presiones económicas y financieras adoptadas, han servido para que Moscú estreche lazos comerciales con China, Irán, India y varios importantes países de América Latina.


Rusia y China acordaron ampliar el comercio bilateral en rublos y yuanes, y fortalecer la cooperación entre sus bancos. Si en 2013, el intercambio llegó a 89 000 millones de dólares, para 2014 sobrepasará los 100 000 millones. El 50 % lo realizarán en sus monedas nacionales.


Las empresas rusas tendrán para su desarrollo, acceso a financiamiento de bancos chinos, (que cuentan con la mayor reserva mundial de divisas) lo cual permitirá esquivar las acciones de Occidente que intentan impedirle la entrada de capitales.


Productos alimenticios que van desde leche, carnes, frutas, vegetales y granos, que antes provenían de la Unión Europea, ahora serán suministrados en su gran mayoría por Latinoamérica lo que beneficia económicamente a varios países de la región.


El Kremlin también ha reforzado sus relaciones con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), integrada por Brunei, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam, una de las zonas que más ha crecido en los últimos 10 años.


A mediados de septiembre le fue entregada a Moscú la presidencia hasta 2015 de la Organización de Cooperación de Shanghai, formada por China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán. India y Pakistán han expresado la voluntad de unirse en un futuro.


En conjunto sus miembros poseen un área de 30 millones de kilómetros cuadrados lo que representa las 3/5 partes de Eurasia, y una población de 1 460 millones de personas (25 % del total mundial.


En el transcurso del año de presidencia, Rusia prevé realizar más de 100 eventos económicos y humanitarios, así como impulsar la adopción de pagos recíprocos en monedas nacionales ante la continua inestabilidad de la economía internacional.


Se prevén proyectos multilaterales en la región asiática de impacto trasnacional en el transporte, la energía, ciencia y tecnología, agricultura y el uso pacífico del cosmos.


Mientras esto ocurre con Rusia, la Unión Europea no han podido dejar atrás en su conjunto la crisis económica y tres países del continente con mayor Producto Interno Bruto (PIB) mostraron resultados preocupantes, pues Italia cayó en recesión, Francia está estancada y Alemania experimentó una caída inesperada con solo un 0,8 % de crecimiento en el segundo trimestre.


Varias instituciones y revistas especializadas en economía y finanzas aseguran que en los tres meses que restan para que concluya el año, no se prevé ninguna mejora, sobre todo teniendo en cuenta que las sanciones impuestas contra Moscú estan dañando a la zona euro.


La televisora estadounidense CNN significó que la Unión Europea se enfrenta a problemas como el riesgo de deflación, un alto nivel de desempleo y un lento crecimiento de sus mayores economías a la luz de las medidas adoptadas contra el gigante euroasiático. El desempleo aumenta constantemente por las medidas de austeridad y en los casos de Grecia se sitúa en 27,2 % y España 24,7 %.


Observen estas cifras: en 2013 la UE exportó alimentos a Rusia por 11 800 millones de euros (unos 15 500 millones de dólares).


Entre los más afectados se encuentran el queso tipo Edam que alcanzaba las 250 000 toneladas y las manzanas con 700 000 toneladas, sin contar carnes, pescado y otros importantes productos.


Europa sufre las consecuencias por seguir ciegamente las orientaciones de Washington, mientras este último espera beneficiarse con la venta al viejo continente de gas de esquisto, sobre todo si se vende en dólares, lo que le permitiría seguir disfrutando y enriqueciéndose no solo con petrodólares sino también con gasdólar.


En resumen, Rusia se abre nuevos espacios, Estados Unidos espera sacar nuevos dividendos, pero Europa sufrirá las mayores consecuencias de esas arbitrarias sanciones.

Por: Hedelberto López Blanch
Se publica con autorización del Autor y mediante una licencia de Creative Commons Respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

jueves, 25 de septiembre de 2014

En peligro desarrollo social brasileño

Epígrafe: Aviso urgente

Las próximas elecciones presidenciales en Brasil fijadas para octubre próximo, pudieran dar al traste con los grandes avances sociales y económicos que desde hace 11 años han llevado adelante los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT), encabezados por Luiz Inacio Lula da Silva, y seguido por el de Dilma Rousseff, los cuales han beneficiado a millones de ciudadanos de ese país.

Muchos intereses estan en juego para tratar de contrarrestar los cambios ocurridos en el gigante sudamericanos, pero dos son los más peligrosos: primero la animadversión de Estados Unidos hacia Brasil por su política de integración latinoamericana, el fortalecimiento del BRICS y su acercamiento a China, Cuba y Rusia.

En segundo lugar, el malestar de los poderosos grupos económicos y políticos de la derecha tradicional brasileña que no aceptan los cambios ocurridos para bien de la mayoritaria población.

Si hace pocos meses las encuestas daban como favorita para reelegirse a Rousseff, la situación cambió tras la muerte el 13 de agosto pasado, en un accidente aéreo, del candidato del Partido Socialista (PSB) Eduardo Campos, y la rápida entrada hacia la carrera presidencial de su vice, Marina Silva, lo cual ha estrechado las intenciones de votos entre estas dos principales contrincantes.

De la casi decena de aspirantes para la primera vuelta, Dilma aparece con una intención de votos del 39 %, seguida de Silva con 31 % y del derechista del Partido Socialdemócrata (PSDB) Aécio Neves con 15 %. Los demás no cuentan prácticamente en la lid.

Silva, ex ministra de Medio Ambiente en el gobierno de Lula, renunció al PT, y aparece como la preferida del sector financiero, la clase media y de los habitantes de las grandes ciudades como Sao Paulo o Río de Janeiro.

Como se recordará, Dilma canceló hace unos meses una visita de Estado a Washington, debido al espionaje electrónico que realizó la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos contra la presidenta y varios funcionarios brasileños. Eso tensó las relaciones con la administración de Barack Obama, que esta buscando una nueva cara que dirija los destinos del gigante sudamericano.

Tampoco a Washington le agrada la estrecha relación que Brasilia ha desarrollado con Cuba, Rusia y China y el impulso que ha dado a la Unión de Naciones del Sur (Unasur) y al Grupo BRICS, integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), este año el BRICS tendrá, en su conjunto, un mejor desempeño económico que Estados Unidos y Europa.

Pero analicemos más detalladamente los avances de Brasilia tras de la llegada de los gobiernos del PT en 2013.

En los últimos 11 años el crecimiento ha sido constante y si en 2007 ocupaba el décimo lugar por su Producto Interno Bruto (PIB), en 2008 superó a Canadá, en 2009 a España; en 2010 a Italia y a finales de 2013 estaba a solo pocos puntos de Gran Bretaña que ocupa la sexta posición.

La inmensa asimetría que existía entre ricos y pobres se ha reducido con la puesta en marcha numerosos programas sociales y más de 34 millones de personas salieron de la escala de pobreza en la que se mantuvieron durante décadas.

Los índices de pobreza se redujeron desde el 42 % en 2002 a 20 % en 2013; la tasa de desempleo se fijó en mayo de 2014 en 4,9 %, la más baja en toda la historia.

No obstante, de los 202 millones de habitantes, y pese a los esfuerzos realizados por las administraciones Lula-Rousseff, aun existen 22 millones de personas bajo la línea de pobreza, mientras unos 50 millones en total necesitan ayuda del Estado para recibir asistencia médica ya que no pueden pagar la atención privada.

En este contexto social han llegado al país numerosos galenos, entre ellos 6 000 profesionales cubanos que fueron ubicados en cerca de 800 municipios y regiones apartadas, los que brindan asistencia especializada gratuita a personas pobres y de clase media.

Desde la llegada de Lula al poder se iniciaron varios proyectos sociales como Hambre Cero, Brasil sin Miseria, Universidad para Todos, Mi casa, Mi vida, Bolsa Familia (brindan asistencia a núcleos pobres) y Primer Empleo que facilita a los jóvenes el acceso al mercado laboral, además de los subsidios distribuidos y el aumento del 53 % del salario mínimo.

Como complemento directo se suma la financiación de la escolaridad infantil y la elevación del número de puestos de trabajo, además de construirse o estar en ejecución, dos millones de viviendas para personas de bajos recursos.

Esos programas han permitido que las capas más afectadas de la sociedad hayan aumentado sus ingresos y tengan más poder adquisitivo lo que impulsa, a la vez, el desarrollo de la economía.

En este sentido, aunque los detractores del sistema afirman que ha disminuido el comercio exterior lo cual afecta el aumento del PIB, el ministro de Hacienda Guido Mantega explicó que Brasil no es un país dependiente de sus exportaciones como tantos otros. Agregó que posee un mercado interno grande y en crecimiento constante por lo que el producto interno depende solo del 15 % de las exportaciones y del 85 % del mercado nacional.

A eso se debió que las crisis internacionales como la del 2008 tuvieran poca repercusión sobre el mercado brasileño.

En definitiva, en las elecciones del próximo octubre se enfrentarán dos vertientes de sistemas diferentes, uno representado por Silva (en una posible segunda vuelta contará con el apoyo de Neves) que promueve políticas de corte neoliberal y responde a intereses del sector privado, y el otro del PT que apoya el desarrollo económico y social sostenido para sus habitantes, además de apostar por un mundo multilateral y la efectiva integración regional.

Esperemos pues los electores tendrán en sus respectivas boletas la decisión final.













Por: Hedelberto López Blanch
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