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jueves, 10 de julio de 2014

Ataques financieros contra la integración

No es que sea una nueva versión de las guerras lanzadas por las naciones ricas, encabezadas por Estados Unidos, contra países de diversas regiones que intenten apartarse o difieran de las políticas trazadas por ellos.

La Táctica consiste en esgrimir con mayor fuerza sanciones económicas y financieras dirigidas a países que desobedezcan sus propósitos, lo cual resulta menos costoso para tratar de alcanzar el fin de desestabilizar a esas naciones sin tener que recurrir a invasiones y ataques militares directos.


En esta ocasión me referiré específicamente a la ocurrida contra Argentina, a la que atacan financieramente por la osadía de alejarse de las ataduras que impone el Fondo Monetario Internacional (FMI), controlado por Estados Unidos y por las naciones desarrolladas de Europa. Esa fue una decisión soberana tomada desde 2003 por el gobierno de Néstor Kirchner, y continuada por el de Cristina Fernández de Kirchner.


La valentía cometida y el ejemplo de independencia económica ofrecido por los Kirchner se convirtieron en una herida en el corazón de esa institución que durante décadas ha obligado a las naciones del tercer mundo a aceptar empréstitos leoninos que al sumarles los altos impuestos se convierten en impagables.


Sobre Argentina cayeron recientemente los llamados fondos buitres, a través del juez federal de Nueva York, Thomas Griesa, muy ligado a la ultraderecha norteamericana y a poderosos capitales monopólicos. El error fundamental de varias naciones latinoamericanas ha sido permitir que cortes internacionales, siempre con sede en los países ricos, puedan dirimir y decidir en litigios entre empresas extranjeras y gobiernos, sin que estos puedan hacerlo en sus propios territorios.


Griesa ordenó que Buenos Aires pagara a los fondos buitres el 100 % de 1 330 millones de dólares antes que les pague a los tenedores de bonos reestructurados.


Debido a la enorme crisis padecida por Argentina tras años de políticas neoliberales que vendieron casi todo el país, la nación no pudo pagar en 2001 el servicio de la deuda por 95 000 millones de dólares, y en 2005 ofreció a los acreedores un canje por bonos de valor inferior, oferta que repitió en 2010 y logró acuerdos que cubrían al 92,4 % de los acreedores.


Quince de los especuladores, entre ellos firmas como NML y Aurelios, muchos de los cuales tienen sus capitales en los llamados Paraísos Fiscales (Off Shore) se negaron a renegociar la deuda y recurrieron a las cortes estadounidenses, en las que de antemano sabían que ganarían el litigio.


Economistas y analistas indican que el fondo buitre es un fondo de capital de riesgo o de inversión libre que invierte en una deuda pública de una entidad que se considera débil o cercana a la quiebra. Su modo de actuar consiste en comprar en el mercado deuda de Estados y empresas al borde de la quiebra, normalmente al 20 % o al 30 % de su valor nominal, y luego litigar y exigir por el pago del 100 % de ese valor.


Sin disfraz, es una declarada especulación financiera y como los definió la presidenta argentina Cristina Fernández, “los fondos buitres son aves que comienzan a volar sobre los muertos; sobrevuelan sobre países endeudados y en default. Son depredadores sociales globales”.


El Banco Mundial estima que más de un tercio de los países que han cumplido los requisitos de sus respectivos programas de reestructuración de deuda soberana han sido blancos de 30 fondos buitres.


En esta grave situación que pone a Buenos Aires al borde de una profunda crisis económica, superior a la de 2001, la cual dejó a la mitad de los argentinos en la pobreza y a una cuarta parte desempleados, motivó que la nación sudamericana recibiera el respaldo de los países que integran la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), del Mercado Común del Sur (Mercosur), del G-77 + China y hasta de la Organización de Estados Americanos (OEA).


Mercosur expresó su rechazo al fallo judicial de la justicia norteamericana, que obstaculiza el logro de acuerdos definitivos entre deudores y acreedores y pone en riesgo la estabilidad financiera de los países.


La Celac reiteró lo expresado en la Declaración de La Habana suscrita en enero pasado sobre la necesidad de contar con instrumentos que posibiliten acuerdos razonables y definitivos entre acreedores y deudores soberanos, permitiendo hacer frente a problemas de sustentabilidad de deuda de forma ordenada.


Por su parte, la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Alicia Bárcena, planteó una acción fundamental, al exigir la creación de un mecanismo internacional para enfrentar a los fondos buitre.


La sentencia, dijo, “atenta contra la estabilidad del sistema financiero internacional, en tanto constituye un precedente que puede obstaculizar otros procesos de reestructuración de deuda soberana en el futuro”.


Si nos retrotraemos un poco, recordemos que fue el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro quien comenzó en 1971 a hablar sobre las nefastas consecuencias de la deuda externa de los países en desarrollo cuando esta apenas llegaba a los 100 000 millones de dólares. Ya en 1979 al hablar ante el plenario de las Naciones Unidas como Presidente de los Países No Alineados, la deuda ascendía a 335 000 millones y en 1982 era de 600 000 millones.


En un evento celebrado en agosto de 1985 en La Habana, Fidel denunció que en esos momentos ya la deuda del Tercer Mundo era el triple de la de 1982, y destacó, “la crisis maduró, se agravó terriblemente, se hizo insoportable”.


En esa ocasión puntualizó, que “el cobro de esa deuda y el sistema injusto de relaciones económicas es la más flagrante y más brutal violación de los derechos humanos, no hay posibilidades reales de que el pueblo latinoamericano y caribeño se responsabilice por el peso del pago de las deudas colosales contraídas por nuestros gobiernos.


"El problema de la deuda, concluyó, antes de ser financiero, es fundamentalmente político, y como tal debe ser encarado”.


En definitiva, el peso de la impagable deuda externa, las acciones de los fondos buitres y de organismos financieros internacionales controlados por las naciones poderosas, conllevan a recibir constantes golpes en detrimento de la integración latinoamericana. Se hace necesario buscar mecanismos regionales que impidan o minoricen esos ataques.



Por: Hedelberto López Blanch
Se publica con autorización del Autor y mediante una licencia de Creative Commons Respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

lunes, 7 de julio de 2014

Petrocaribe, el pulmón de las pequeñas economías

¿Podrían imaginarse que le hubiera ocurrido a las pequeñas economías de la región sin la creación de Petrocaribe por el líder bolivariano Hugo Chávez? La crisis habría llegado a niveles insospechados y los ahora famosos fondos buitres que atenazan a la Argentina, estuvieran también saqueando sobre esos países.

En un mundo globalizado donde se imponen extremas políticas neoliberales a favor de los países ricos y de las compañías transnacionales, los miembros de este mecanismo multilateral se han agrupado para resolver sus necesidades energéticas y a la par llevar adelante programas que satisfagan las necesidades sociales que padecen sus habitantes.

A nueve años de su fundación, ocurrida el 29 de junio de 2005, Petrocaribe se ha convertido en protector de las pequeñas economías del Caribe, Suramérica y Centroamérica, e impulsor de políticas sociales más favorables para esos pueblos.

Con la reciente incorporación de El Salvador tras la victoria del presidente Salvador Sánchez Ceren, ya son 19 sus miembros: Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y Las Granadinas, Surinam y Venezuela.

El ministro de Relaciones Exteriores de El Salvador, Hugo Martínez, argumentó que en el caso de su país, que no posee recursos petroleros, el ingreso a ese organismo representa la posibilidad de que la nación se abastezca de recursos energéticos, bajo los principios de cooperación, solidaridad, comercio justo y complementariedad.

La iniciativa bolivariana de ofrecer a precios preferenciales la mayor parte del petróleo que consumen esas naciones, posibilitó que para los integrantes de esa organización no resultara tan violenta la crisis económica que se inició por Estados Unidos en 2008 y se extendió por Europa Occidental y Japón.

Los integrantes de ese mecanismo, reciben crudo venezolano en condiciones ventajosas, con un financiamiento que llega al 40 % cuando el precio del petróleo supera los 50 dólares; al 50 % si sobrepasa los 80 dólares y al 60 % cuando la barrera se sitúa en 100 dólares. El plazo de financiamiento es de 25 años y la tasa de interés que se aplica es de entre 1 y 2 %.

El organismo cuenta con un sistema de transporte, almacenamiento y refinación propia. Este último renglón alcanza una capacidad en el área de 140 000 barriles día, que aumentarán tras las ampliaciones y ejecuciones de refinerías en Cuba, Jamaica, Dominica, Haití y Nicaragua.

Para la mayoría de estos países que carecen de importantes yacimientos petrolíferos en sus suelos, la dependencia y el costo son mucho mayor pues deben importar los derivados con los altos precios en el mercado internacional.

Surgido y formado por Hugo Chávez como un organismo de integración solidaria, Petrocaribe ha sobrepasado su primera razón de ser, el intercambio petrolero, y ha pasado a etapas superiores al consolidar una zona de desarrollo económico y social entre sus 19 afiliados.

La creación desde 2005 del fondo Petrocaribe ha posibilitado la entrega de 600 millones de dólares para 109 proyectos económicos y sociales que se desarrollan entre sus asociados, sin que medien presiones y amenazas como ha sucedido con las políticas de saqueo y explotación impuestas por Estados Unidos y sus organismos financieros (Banco mundial y el Fondo Monetario Internacional) contra la región desde hace más de un siglo.

Buques del grupo son utilizados para el intercambio de productos y mercancías lo cual libera a la región de pagar altos precios a las compañías marítimas transnacionales.

Asimismo, entre sus miembros se han constituido 14 empresas mixtas en hidrocarburos, petroquímica, transporte y alimentación.

Fundamentales han sido las inversiones en infraestructura energéticas realizadas en los diferentes países, como plantas de llenado de gas licuado, refinerías, centros de almacenamiento y distribución de crudo y derivados, además de equipos de generación de energía eléctrica.
Se han extendido los programas de educación y se labora para erradicar el analfabetismo con el método Yo Si Puedo proporcionado y asesorado por Cuba. Mientras en la salud, se han creado centros de atención médica, que van desde consultas hasta intervenciones quirúrgicas gratuitas, entre ellas la que le han devuelto la visión a millones de pacientes pobres que nunca hubieran podido pagar por esos servicios.

Gran énfasis se ha puesto en tratar de solventar la grave situación alimentaria con nuevos programas de desarrollo agrícola, debido al encarecimiento de esos productos en el mercado internacional.

Durante la reciente XIII Reunión del Consejo Ministerial de Petrocaribe efectuada en Caracas, se reforzaron los acuerdos tomados en las VII y VIII Cumbres del Grupo, destinados a la creación de una Zona Económica con cinco ejes fundamentales que permitirán avances más rápido de la integración regional.

Estos son: áreas conjuntas en materia de transporte y comunicaciones; encadenamientos productivos e identificar en cada país las capacidades productivas y la manera de complementarlas; desarrollo de políticas turísticas comunes; comercio e integración; impulso social y cultural para trabajar en los temas de alfabetización, misiones sociales que como afirmó el ministro de Petróleo y Minería y presidente de Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), Rafael Ramírez, es en definitiva “la razón de ser de nuestro organismo".

El enorme esfuerzo desarrollado por este mecanismo de integración fue reconocido por el Director General para América Latina y el Caribe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Raúl Benítez.

“Petrocaribe ha hecho un trabajo importante y es un ejemplo para el resto del mundo al entregar solidaridad respetando a los pueblos. Estamos impulsando el proceso de erradicar el hambre y la pobreza con Petrocaribe porque nos podemos complementar”, significó Benítez.

En un mundo donde las naciones poderosas encabezadas por Estados Unidos y la Unión Europea imponen agresivas políticas neoliberales y reglas financieras leoninas, Petrocaribe, al igual que la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) han demostrado que con la unión y el fortalecimiento de la integración regional se pueden alcanzar soluciones conjuntas a los graves problemas económicos y sociales que vive hoy la humanidad.

Por: Hedelberto López Blanch
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