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viernes, 14 de diciembre de 2012

El arrollador paso de la economía china

Sin precipitarse ni lanzar guerras por diferentes continentes como acostumbran las potencias occidentales encabezadas por Estados Unidos, la República Popular China continúa su indetenible desarrollo económico con la aplicación de sus tres armas principales: paciencia, persistencia y eficacia.

El país asiático ha quintuplicado su Producto Interno Bruto (PIB) en los últimos 10 años y en 2012 alcanzará alrededor de 12 400 000 millones de dólares, muy cerca de los 15 600 000 millones de Estados Unidos, hasta estos momentos la primera potencia económica mundial.

Su ascenso ha sido vertiginoso pues de un país atrasado hace 34 años, se convirtió en 2009 en el principal exportador mundial y en 2010 en la segunda economía del orbe al dejar atrás a Japón.

Varios analistas señalan que el gigante asiático sobrepasará el PIB estadounidense y el de la Unión Europea en su conjunto, en los próximos 10 años, mientras el Fondo Monetario Internacional (FMI) augura que lo hará para el 2016, o sea, en menos de cinco años.

Al parecer, los números le dan la razón al FMI pues observemos estos datos oficiales: El PIB de Estados Unidos fue de 13 244 550 millones en 2006 y el de China 2 630 113 millones; para 2010 Washington cerró el año con 14 586 736 millones, mientras China lo hacía con 10 169 521 millones.

Como todo hace indicar, la espiral ascendente continuará y antes de finalizar la segunda década del siglo XXI, Beijing subirá al más alto podio de la economía mundial.

Productos “Made in China” se encuentran por todas partes del planeta y en el mismo Estados Unidos, desde una maquinita de afeitar, un ventilador o una secadora de pelo, por citar algunos, aparecen con esa prolífera marca.

La enorme crisis económica que desde 2008 azota a las naciones desarrolladas de Norteamérica, Europa y algunas de Asía como Japón, contrariamente ha permitido mayor fluidez comercial y de intercambio a China que cuenta con gran liquidez y posibilidades de financiar proyectos de empresas y superestructura en otras naciones.

Con mucha inteligencia ha enfrentado los embates de Washington, no con violencia como acostumbra su contraparte, sino con comercio y ha logrado convertirse en el principal prestamista de ese país pues ostenta 3 billones de dólares de la deuda estadounidense.

Posee tanta independencia, soberanía y control en sus actividades comerciales que puede comprar petróleo iraní pese a la arbitraria sanción occidental que pesa sobre la nación persa, y Estados Unidos no puede “sancionarla” por tamaña osadía.

La ofensiva se expande hacia el sector de bienes y raíces y en 2011 inversionistas chinos adquirieron por 2,15 millones de dólares, el complejo de restaurantes en el río Maumee, en la ciudad norteamericana de Toledo. Otros compraron por 3,8 millones, 69 acres de tierra en la ciudad de Marina, para erigir un nuevo complejo habitacional y comercial con un presupuesto de 200 millones de dólares. Asimismo, una compañía china adquirió por 3,2 millones un viejo hotel para reformarlo.

Ya se anunció la construcción de un Pueblo Chino en Toledo, ubicado en una zona de gran potencial adquisitivo por su cercanía con Chicago, Detroit, Cleveland, Pittsburg e Indianápolis.

El capital chino esta llegando a las grandes ciudades como en Nueva York donde ya poseen compañías, inmuebles o bancos. La empresa Dalian Wanda Group se adjudicó la cadena de cines AMC Entertainment al abonar 2 600 millones de dólares y otras crean complejos comerciales y residenciales como Atlantic Yards en Brooklyn o alquilan oficinas en el emblemático Empire State.

En cuanto a la América Latina, un reciente informe de la CEPAL indica que el gigante asiático se podría convertir en 2017 en el mayor socio comercial de la región y desplazar a Estados Unidos que ha mantenido por varias décadas ese privilegio.

La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) agregó que los problemas financieros en Europa y Estados Unidos han permitido que China se convierta cada vez más en un importante socio para la región al comprar mayores cantidades de materias primas y entregar créditos blandos para obras de infraestructura y de desarrollo.

En el último lustro ha realizado grandes avances en su comercio y cooperación en esa zona, y ya es el primer socio de Brasil, Perú y Chile, además de ser el segundo para otras naciones como Venezuela, Cuba y Argentina.

La relación tiende a fortalecerse pues China necesita los recursos de América Latina y viceversa, por tanto existe gran complementariedad entre sus economías, aunque también se hace indispensable diversificar los intercambios comerciales con la introducción de nuevas producciones latinoamericanas de exportación.

En África la relación ha sido mucho más profunda pues desde 2008 China se convirtió en el primer socio comercial del continente al superar a Estados Unidos y a la Unión Europea con un intercambio que en 2012 alcanzará más de 200 000 millones de dólares.

Dos mil compañías chinas se han establecido en diferentes países africanos con una inversión total de 14 700 millones de dólares mientras ha otorgado más préstamos al continente que los entregados por el Fondo Monetario Internacional.

China canceló deudas a 32 países africanos con menos desarrollo; construye hospitales, escuelas; ofrece ayuda tecnológica y envía a expertos agrícolas para colaborar con el desarrollo rural. Anualmente entrega 5 000 becas a estudiantes africanos para cursar diferentes especialidades en esa lejana nación.

Beijing ha tratado por todos los medios de mantener un comercio fijo y estable con todas esas naciones, las cuales tienen abundantes reservas, tanto de petróleo como de diferentes minerales, materias primas, así como producciones agrícolas y forestales que le son fundamentales para continuar su desarrollo económico.

El continente también posee un mercado con más de 900 000 millones de habitantes donde China ha colocado numerosas mercancías de su creciente producción industrial.

Sin el tronar de cañones y bombas, Beijing mantiene su impulso económico y establece importantes convenios comerciales para su continuo desarrollo futuro.

Por: Hedelberto López Blanch
Se publica con autorizacion del Autor y mediante una licencia de Creative Commons Respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

martes, 4 de diciembre de 2012

Bolivia y la integración al MERCOSUR

La futura entrada de Bolivia en el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) reforzará la integración, el comercio y la economía de los países de
la región y les permitirá enfrentar mejor los embates de la crisis capitalista mundial.


Una delegación encabezada por el alto comisionado del MERCOSUR, Iván Ramalho, que visitó recientemente Bolivia, invitó a las autoridades de

la nación andina a incorporarse como miembro pleno a la organización.

La noticia fue recibida con satisfacción por el canciller David Choquehuanca quien señaló que en la próxima cumbre del organismo, el 6
y 7 de diciembre en Brasilia, "iniciaremos un proceso de diálogo, un proceso de trabajo" para la incorporación boliviana al bloque.

El presidente Evo Morales puntualizó que se esforzarán para que los equipos trabajen rápido con el objetivo de que después la
propuesta sea aprobada en la reunión de jefes de Estado del bloque y se continúe ese proceso en los distintos parlamentos de Sudamérica.

Al hacer una comparación con la Comunidad Andina de Naciones (CAN) a la que pertenece Bolivia, Morales destacó como una ventaja, que el
MERCOSUR no tiene Tratados de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.
Explicó que dos países de la CAN (Colombia y Perú) son partes del TLC, razón por la que esa Comunidad no se puede unir, porque en vez de
complementariedad e integración lo que existe es la competitividad.

El MERCOSUR fue creado el 26 de marzo de 1991 en Asunción y entró en vigencia el 29 de noviembre de ese año. Los países que conforman este
bloque regional económico son Argentina, Venezuela, Brasil, Uruguay y Paraguay, este último suspendido temporalmente tras el golpe de estado
contra el presidente Alejandro Lugo.

Desde su fundación, los cuatro primeros socios (este año se integró Venezuela) buscaron la ampliación de los mercados nacionales mediante
la integración, lo cual constituye una condición fundamental para acelerar sus procesos de desarrollo económico con justicia social.

El objetivo primordial del Tratado de Asunción (firmado durante la Cumbre de Ouro Prieto en diciembre de 1994) es la integración de los
Estados, mediante la circulación de bienes, servicios y factores productivos; aranceles externos y adopción de políticas comerciales
comunes; coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales y armonización de legislaciones en las áreas pertinentes, para lograr el
fortalecimiento del proceso de integración.

La relación de Bolivia con el organismos regional fue temprana pues en junio de 1992, suscribió el Acuerdo de Transporte Fluvial por la
Hidrovía Paraguay-Paraná. La nación andina participa en las reuniones presidenciales del MERCOSUR desde la Séptima Cumbre celebrada en 1994
en Argentina y en diciembre de 1995 se convirtió en el primer país latinoamericano que suscribió el Acuerdo de Complementación Económica
con el bloque regional. Los acuerdos de Libre Comercio entre el MERCOSUR y Bolivia como país asociado se firmaron en junio de 1996 y
entraron en vigencia el 28 de febrero de 1997.

Los éxitos alcanzados en los seis años de gobierno de Morales desde que llegó a la presidencia en 2006, se aprecian en todas las esferas
económicas y sociales de la nación andina, que comienza a dejar atrás más de dos siglos de explotación por parte de gobiernos extranjeros y
compañías transnacionales con la anuencia de las oligarquías criollas.

Como indicó Iván Ramalho, Bolivia es importante para el desarrollo comercial del MERCOSUR por su ubicación geográfica, que la sitúa en el
centro de las transacciones que realizan sus países miembros y porque puede aportar mucho a la integración económica, social y comercial.

El Producto Interno Bruto (PIB) creció desde el 2006 a un ritmo promedio de 4 % mientras los programas sociales resultan amplios y
variados para lo cual se destina alrededor de 2 000 millones de dólares.

La generación de fuentes de trabajo resulta una constante en el desempeño del gobierno. En 2011 asignó 3 000 millones de dólares para
construir carreteras, instalación de tuberías de agua potable y alcantarillado, escuelas, centros de salud, hospitales, pequeñas
industrias, entre otros.

Se crearon nuevas fábricas de papel, cartón, pintura, almendra y derivados; el Estado apoya financiera y comercialmente a pequeños
productos industriales y trabaja en el desarrollo general de la agricultura.

Sus Reservas Internacionales Netas (RIN) llegarán al cierre del año a 13.000 millones de dólares, las que antes de 2006 no superaban los 3.000 millones de dólares.

Bolivia recuperó en los últimos años las riquezas nacionales (productivas, mineras y de servicios) que antes eran explotadas por
compañías privadas y cuyas ganancias salían del país.

La nación andina tiene muchas cosas que ofrecer en sus intercambios comerciales con el bloque como son sus grandes recursos gasíferos y de
petróleo, madera, oro, plata, caucho, estaño, litio, hierro, a la vez que podrá recibir inversiones para su desarrollo productivo y social
que las naciones miembros le pueden ofrecer.

El organismo regional luego del golpe de Estado contra el presidente Alejandro Lugo en Paraguay, cuyo parlamento se negaba a aceptar la
entrada de Venezuela, aprobó en la reunión extraordinaria de julio pasado en Brasilia, el ingreso de Caracas.

El MERCOSUR, con esa decisión, ganó una nueva dimensión geopolítica al incorporar las porciones amazónicas, andina y caribeña, extender el
bloque económico desde el extremo sur hasta el norte del continente, y contar con las tres grandes cuencas de los ríos Orinoco, Amazonas y La
Plata.

El comercio entre Venezuela y los cuatro países del grupo se elevó, pese al bloqueo durante seis años del parlamento paraguayo, de 2 000
millones de dólares en 2006 a 8 500 millones de dólares en 2011.

Con la futura entrada de Bolivia, el MERCOSUR tendrá un Producto Interno Bruto (PIB) de 3 690 billones de dólares (a precios
corrientes), que representa el 84,2 % del PIB de Suramérica; una población de 310 millones de habitantes, correspondientes a 74 % del
total regional, y un territorio de 13,8 millones de kilómetros cuadrados, 80 % del área del subcontinente.

Con políticas regionales más independientes, avanzan hoy los países del sur del continente en aras de una mayor integración económica y social para sus pueblos.

Por: Hedelberto López Blanch
Se publica con autorizacion del Autor y mediante una licencia de Creative Commons Respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.